El director de la escuela José Trinidad Hernández Acosta señala que la compañía Erbanimex dice que no tiene presupuesto para colocar los sanitarios, terminar 15 metros de barda y, lo peor, no tiene dinero para reconstruir el drenaje de la escuela.
POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO
Poza Rica, Ver.- A siete meses de la inundación de octubre del año pasado, la recuperación y rehabilitación de la escuela primaria “Profr. José Trinidad Hernández Acosta”, de la colonia Palma Sola, es lenta.
Es urgente que el INIFED investigue qué ocurre para que se agilice la rehabilitación, pues quienes están pagando las consecuencias son las niñas y niños, ya que se ven obligados a tomar clases extramuros.
De acuerdo con el director del plantel, Adrián Enrique Solano Ochoa, es lamentable que los trabajos sean demasiado lentos y que se estén dando algunas contrariedades que afectan a 73 niñas y niños que conforman la matrícula, quienes no pueden regresar a sus salones de clases.
Destacó que la compañía Erbanimex, contratada por el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED), señala que los 15 metros de barda que desde octubre a la fecha permanecen ladeados “no los van a demoler para reconstruir, a pesar de que el resto de los 120 metros ya los reconstruyeron, porque no tienen presupuesto y así los van a dejar”.
Dijo que todo el mobiliario de los sanitarios, tanto para niñas como para niños, lo arrancaron, pero tampoco lo van a reponer “porque no tienen presupuesto; es decir, van a hacer lo que puedan y se van a ir, por lo que los alumnos no podrán utilizar los sanitarios”.
Otro gran problema es que el drenaje no lo quieren reconstruir y eso no garantiza que, antes de cerrar el ciclo e incluso cuando inicie el siguiente, los alumnos puedan volver a su escuela de manera normal.
También falta toda la cancelería, desde protecciones de ventanas, puertas y los muebles de los sanitarios.
Cabe mencionar que los 120 metros lineales de barda perimetral fueron construidos por la pasada administración y concluidos en agosto, y dos meses después, el 10 de octubre, la inundación los hizo pedazos.
En ese sentido, el director del plantel reconoció los avances —aunque lentos—, pero señaló que, aunque se dice que en uno o dos meses podrían ocupar los salones, a como van los trabajos, tal vez no será posible, agregó.
Sin embargo, después de 47 años de fundada la escuela, ya cuenta con nuevo cableado eléctrico, pues la inundación afectó los cables.
Mientras tanto, los 73 alumnos y ocho docentes, además del director, trabajan de manera escalonada los seis grados en la biblioteca “Ricardo Flores Magón”, ubicada en la colonia del mismo nombre, sobre la calle Mina.



