El término Quetzal, en varios idiomas mesoamericanos tiene el significado de «sagrado» «hermoso» o «erigido». En náhuatl, quetzalli quiere decir cola de plumas brillantes mientras que, en maya, pluma brillante y preciosa.

En el México antiguo los tlatoanis (gobernantes) y sacerdotes ornamentaban sus penachos, estandartes y vestiduras de con las plumas del quetzal considerado símbolo de poder y de riqueza, de la fertilidad, de la abundancia y de la vida.

El hábitat de esta ave son los bosques de niebla, de acuerdo a SEMARNAT en los mapas aparecen 21 pequeñas de estas zonas que abarcan desde el sureste de México hasta Panamá, pasando por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. En esos lugares los quetzales vuelan no más de 30 kilómetros ya que cada vez están más reducidos por la cacería tráfico ilegal y destrucción de su hogar.

Sin embargo, existen lugares específicos para su preservación como la Reserva de la Biósfera El Triunfo, en México, la Sierra de las Minas, Guatemala, Panamá y algunos sitios de Costa Rica podrían contener al menos 100 parejas reproductivas, aunque en Panamá la abundancia de individuos es tres veces mayor que en nuestro país.

Inclusive en Guatemala el Quetzal es tan importante que es considerada Ave Nacional, es el nombre de su moneda, y cada 5 de septiembre se conmemora su día nacional.

La leyenda del Quetzal.

La leyenda maya relacionada a la creación del universo, relata que Kukulkán, el dios creador, y Tepeu, el dios del Cielo, fueron los encargados de crear el mundo.

Cuando comenzaron a dar vida a las aves, el quetzal nació de los soplos que los dioses dirigieron a un árbol de guayacán. Con el soplo divino las hojas azul-verdosas del guayacán salieron volando, y en su vuelo adoptaron su majestuosa formar que asemeja a una serpiente emplumada.

Por ALF