Pura negligencia y desidia en PEMEX

POZA RICA, VER.- El derrame de hidrocarburo que dejó sin agua a miles en Poza Rica y Coatzintla volvió a exhibir lo de siempre: una empresa indiferente, con directivos cómodos desde el escritorio, incapaces de actuar frente a una emergencia que ellos mismos provocaron. PEMEX no movió un dedo en la zona crítica de captación; la contención, limpieza y atención a la población recayeron —otra vez— en manos ajenas, mientras la petrolera guardó silencio… y distancia.


LOS HECHOS DEL CRIMEN ECOLÓGICO

Una nueva fuga de hidrocarburo en el río San Marcos, en la Sierra Norte de Puebla, volvió a contaminar el río Cazones, dejando sin agua potable a miles de habitantes de Poza Rica y Coatzintla, sin que Petróleos Mexicanos (PEMEX) mostrara reacción efectiva o mínima urgencia.

Este viernes, el sistema de captación operado por la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV) suspendió por completo el bombeo desde las 06:30 horas. ¿La razón? El crudo flotando libremente en la bocatoma, principal fuente de captación de agua.

PEMEX no colocó ninguna barrera de contención en el punto crítico, obligando a personal de la CAEV a asumir labores de limpieza, pese a que no le correspondían y siendo obligación de la empresa petrolera.

En Coatzintla, comunidades como Corralillos y Toma de Agua exigen atención urgente, pues el mismo derrame ya contaminó el brazo del río que los abastece. En este municipio, ante el riesgo de dañar equipos y poner en peligro la salud de la población, el suministro también fue suspendido.

Mientras los ductos de PEMEX siguen goteando crudo al ecosistema veracruzano y poblano, lo que no fluye es la responsabilidad de la empresa petrolera ante el daño que provoca.

UNA OMISIÓN RECURRENTE

No es la primera vez que sucede este tipo de ecocidio. En 2024 ocurrió un incidente similar, con consecuencias para más de 200 mil habitantes, quienes se quedaron sin agua durante tres días. En ambos casos, PEMEX no reparó en asumir responsabilidades reales. Esta vez, volvió a colocar barreras… pero en un punto equivocado: a la altura del puente Cazones I, zona sin bocatoma. El hidrocarburo ya había contaminado aguas arriba.

Mientras tanto, ejecutivos de la división PEMEX Logística evitaron ensuciarse los zapatos. Literal. No colocaron barreras en el sitio adecuado, no participaron en la contención, no realizaron limpieza y, peor aún, no ofrecieron explicación pública. Ni un solo comunicado ha salido de la empresa para dar la cara ante el desastre.

HARTOS DE DERRAMES: RECLAMA EL ALCALDE

La omisión no es casual, sino sistemática. Carlos Barragán Amador, alcalde de Xicotepec, Puebla, elevó la voz tras ver cómo los derrames de PEMEX en el río San Marcos se repiten “cada rato, haciendo daño al río y a su fauna”. Exigió la intervención del gobernador y denunció que ya van al menos cuatro fugas en un solo año, sin correctivos de fondo por parte de la empresa.

Lanzó un enérgico llamado a Petróleos Mexicanos (PEMEX) para que asuma su responsabilidad ante los constantes derrames de combustible que han generado severos daños ambientales en la región.

“Es terrible ver los daños que se han generado. Me pregunto hasta cuándo corregirán este problema”, expresó el edil, visiblemente molesto por la frecuencia de estos incidentes.

El alcalde pidió también la intervención del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, para que se gestione de manera urgente un proyecto conjunto con PEMEX que resuelva de fondo esta problemática, que afecta tanto al ecosistema como a las comunidades que dependen del afluente.

“Es momento de que PEMEX tome medidas efectivas para evitar que se repitan estos hechos”, añadió, al recalcar la necesidad de proteger el cauce del río San Marcos y su fauna ante los impactos de los hidrocarburos vertidos en la zona.

Pura negligencia y desidia en PEMEX

¿Y LOS PROTOCOLOS DE PEMEX?

La actuación de la CAEV, Protección Civil y ayuntamientos contrasta con la pasividad de PEMEX. A pesar de ser la entidad directamente responsable por la operación de los ductos, PEMEX dejó que otras instancias reaccionaran primero, llegaran antes, limpiaran lo que ensució y protegieran a la ciudadanía, que su negligencia pone en riesgo.

Además, PEMEX colocó una trampa flotante… con más valor simbólico que técnico, pues lo hizo ya en un punto donde el daño estaba hecho.

Lo ocurrido este viernes es un ecocidio cotidiano, empantanado por el silencio corporativo de criminales de cuello blanco que no mueven un dedo para solucionar el problema.

La escena se repite cada lluvia intensa: fallas en ductos viejos, derrames, grave daño ambiental, suspensión de agua y protesta ciudadana… y luego, el silencio nuevamente de PEMEX.

Ciudadanos y autoridades coinciden: la Secretaría de Medio Ambiente (SEDEMA) debe actuar. El daño ambiental es evidente: petróleo sobre el río, afectación a fauna, flora y cuerpos de agua. Pero PEMEX ni investiga, ni repara.

Sus directivos, sin arraigo en la región y con clara desconexión social, actúan con una mezcla de indolencia, arrogancia y omisión criminal.

¿HASTA CUÁNDO?

La ciudadanía de Poza Rica, Coatzintla, Tihuatlán y Cazones, pero también de otras regiones del norte de Veracruz y la Sierra de Puebla, como Xicotepec, ya no piden explicaciones. Hoy exigen soluciones y un alto a este patrón de negligencia.

Si PEMEX no responde, que lo hagan las autoridades ambientales y judiciales. Porque lo que está en juego no es solo el agua de hoy, sino el futuro ecológico y sanitario de toda una región.