Por Vicente Martínez
Poza Rica, Ver.- Hace cien años comenzó la perforación de un pozo que cambiaría para siempre el destino de una pequeña ranchería del norte de Veracruz. El 22 de junio de 1926 iniciaron formalmente los trabajos del Pozo 2 “Poza Rica”, considerado el origen del desarrollo petrolero que dio paso al nacimiento y crecimiento de la ciudad.
En aquel momento, Poza Rica aún formaba parte del municipio de Coatzintla y era una zona rodeada de vegetación, con características rurales y escasa población. La antigua Compañía Mexicana de Petróleo El Águila impulsó exploraciones en busca de yacimientos con características similares al histórico Potrero del Llano No. 4.
Los estudios geológicos fueron realizados durante los primeros años de la década de 1920 por el geólogo E. Clark, quien identificó potencial petrolero en distintos puntos de la región, entre ellos Poza Rica, Mecatepec, Palma Sola y Furberos.
Para instalar el Pozo 2, se habilitó un ramal ferroviario de vía angosta que comenzó a construirse en abril de 1926 y que conectaba directamente con el sitio de perforación, ubicado en el Rancho Tepetate, a la altura del kilómetro 57 de la vía Cobos–Furbero. Esa infraestructura permitió movilizar maquinaria, materiales, herramientas y trabajadores hacia el área de operaciones.
La perforación comenzó el 22 de junio de 1926 dentro de una zona que actualmente corresponde a parte de la colonia División de Oriente. Sin embargo, tras meses de trabajo, la empresa enfrentó dificultades técnicas y financieras que llevaron a la suspensión de actividades el 12 de diciembre de 1927.
El sitio permaneció bajo resguardo temporal de dos vigilantes, Adonato Ortiz y Modesto Varsa, conocido como “El Chiro”, mientras se definía el futuro del proyecto.
Tres años después llegó el acontecimiento que transformó la historia regional. El 18 de junio de 1930, el Pozo 2 produjo petróleo y confirmó la riqueza del subsuelo pozarricense. Su producción fue considerada una de las más importantes de la época y marcó el inicio del desarrollo petrolero de la zona.
Posteriormente, junto con la producción del Pozo 4 Mecatepec, el éxito del proyecto provocó que, en 1932, las operaciones se trasladaran hacia el nuevo Campo Petrolero Poza Rica, impulsando la llegada de trabajadores, el crecimiento de campamentos y el desarrollo urbano.
De acuerdo con referencias históricas recopiladas por el trabajador petrolero e historiador Sinesio Capitanachi Luna en su obra Furbero, Palma Sola y Poza Rica (1983), el crecimiento de la ciudad atravesó etapas que fueron desde una ranchería con apenas una decena de habitantes hasta consolidarse como municipio libre el 20 de noviembre de 1951.
Este 2026 se conmemora el centenario del inicio de la perforación del Pozo 2 “Poza Rica”, considerado uno de los acontecimientos que definieron el rumbo económico, social e histórico del municipio y que dio origen a una ciudad que sería reconocida como la Capital Petrolera de México.
