Ciudad De México.- Luego sobrevivir a un infernal viaje en la parte trasera de un camión sin ventilación ni aire acondicionado, en el que murieron 10 personas, Delmin López ingresó el domingo a un hospital de San Antonio, Texas, junto con otros 28 inmigrantes con los que intentó cruzar la frontera de Estados Unidos.
Para López, de 23 años, es la segunda vez en que intenta entrar ilegalmente a Estados Unidos, decisión que tomó en parte para pagar una antigua deuda que contrajo cuando buscó alcanzar el «sueño americano» por primera vez.
«Yo lo único que quiero es que lo dejen allá porque él luchó por quedarse allá (Estados Unidos), y yo espero que me hagan el favor de dejarlo porque sino no podremos pagar nuestra deuda», dijo Colomo por teléfono desde el pueblo de Santa Irene, en las montañas de Guatemala.
«Mi esposo es agricultor y hay días que tiene trabajo y otros días que no comemos», agregó preocupada la mujer de 53 años.
Diez inmigrantes murieron y 29 fueron hospitalizados, después de que más de 100 subieron al tráiler para un viaje de 240 kilómetros desde la frontera a San Antonio, donde fueron hallados el domingo en un estacionamiento Walmart.
El conductor del camión, acusado de tráfico de personas, dijo que no sabía que llevaba inmigrantes en el tráiler hasta que hizo una parada de descanso en Texas, mostraron el lunes documentos judiciales. James Bradley Jr., de 60 años, podría ser condenado a muerte si es hallado culpable del delito.
Hasta el momento, las autoridades han identificado a un guatemalteco de 20 años y a cuatro mexicanos entre los muertos del camión. Al menos 21 mexicanos también fueron hospitalizados, dijo el Gobierno mexicano.
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