Hay arte en todo aquello que es susceptible de ser bello; hay arte en una fotografía, en una canción, en un relato, en una pintura, en una escultura, en una manzana o en una berenjena, ¿por qué no?
El food art es una disciplina que lleva unos años siendo tendencia y las manifestaciones que nos regala, son cada vez más elaboradas, impresionantes e intrincadas.


El chef y artista de comida japonés Takehiro Kishimoto, alterna su gusto y su dedicación por la cocina, con su otro hobby que es convertir frutas y verduras en esculturas talladas con tanto detalle y preciosismo que da reparo comérselas.
Con cuchillas afiladas de mano, Kishimoto combina el arte centenario del tallado de frutas tailandesas, con el arte japonés de Mukimono para decorar manzanas, zanahorias, brócoli o habas con patrones geométricos y diseños elaborados.






La precisión con la que trabaja, podría hacernos pensar que en sus imágenes hay manipulación digital pero, en su cuenta de Instagram, hay muchos vídeos con los procesos que Kishimoto lleva a cabo.
Con sus creaciones, este chef artístico espera que la tradición de la talla tailandesa se extienda por todo el mundo; de momento, ya tiene más de 289.000 seguidores viendo berenjenas convirtiéndose en carpas o zanahorias convirtiéndose en patrones con forma de cadenas entrelazadas.
