El nombre, Nuestra Señora de los Dolores, surgió como símbolo de esperanza y fortaleza ante las constantes inundaciones.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- La Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores cumple 80 años desde que se colocó la primera piedra de su construcción, en medio de una etapa marcada por la fe, las inundaciones y la esperanza de una comunidad que buscaba consuelo espiritual.
El templo, consagrado en 1950 y ubicado en el centro de Álamo, fue nombrado así por monseñor José Cabezas Martínez, como una forma de invocar la protección de la Virgen de los Dolores ante los embates constantes por inundaciones del río Pantepec y otros afluentes, además de que la fiesta patronal coincide con las festividades patrias, que incluyen el tradicional Grito de Independencia en la Iglesia de Dolores, por el cura Hidalgo.
A la par del aniversario, se afinan los detalles para la fiesta patronal que tendrá lugar desde el 1 de septiembre con la llegada de peregrinos desde distintos lugares, y la culminación con una gran celebración el 15 de septiembre.
Este evento reúne a cientos de fieles en celebraciones que incluyen misas, procesiones, danzas huastecas y música tradicional, fortaleciendo el lazo entre la cultura local y las raíces católicas que dieron origen a la parroquia.
La historia de este templo comenzó en 1942 con la construcción de una pequeña capilla provisional en lo que hoy es el Colegio Progreso. Tres años después, en un terreno comprado a Raúl R. Núñez, se inició la edificación formal del templo con el esfuerzo de albañiles de colonias cercanas y el apoyo posterior de trabajadores especializados de Tampico.
Los bloques se elaboraron en las ladrilleras que había en las colonias 25 de Abril y Educación.
Aunque la imagen principal, adquirida en España, lleva el nombre de Nuestra Señora de la Piedad, el templo fue consagrado bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores.
Además de esta imagen, el altar de mármol y el barandal llegaron desde Puebla, mientras que otras piezas importantes, como la imagen del Santo Entierro y un Cristo, fueron traídas desde la Ciudad de México.
El 3 de septiembre de 1974, la parroquia fue oficialmente erigida por el obispo Ignacio Lehonor Arroyo, fortaleciendo su papel como centro religioso del municipio. Ocho décadas después, el templo sigue siendo un espacio de identidad colectiva y fe, donde convergen la historia, la tradición y la devoción de generaciones de alamenses.
