Huauchinango, Pue.- Los manantiales en su conjunto forman una franja de fuentes de abastecimiento de agua limpia; los consumidores de ese líquido aseguran que no necesitan hervirla o aplicarle algún otro método de potabilización para el consumo humano.

Como cada 3 de mayo, personas que acostumbran ofrendar a esos puntos donde emana el agua, llegaron en distintos horarios a cumplir con su devoción, a agradecer a “Dios y a la tierra por el agua que no deja de nacer para quitarnos la sed”, compartió Doña Micaela, mujer de la tercera edad que, tras comentar su referencia, se santiguó y se alejó del lugar.

Para algunos vecinos, la costumbre viene “desde los abuelitos, no sabemos fecha; cuando nacimos ya se hacía y de seguro seguirá con los nuevos muchachos”.

Esos manantiales de los están en la colonia que se llama así, Los Manantiales, donde cruza el río Chiquito y desde antaño es un lugar donde el agua abundaba. “Las mujeres bajaban del centro a lavar su ropa en el río, que ahora ya es de aguas negras, o también las señoras que lavaban ajeno ocupaban el agua para hacer su trabajo”, compartió otra vecina, la señora Gabina.

Las personas llegan desde la tarde del 2 de mayo a poner veladoras, pequeños ramos de flores en algunos recipientes que ocupan como floreros y después colocan cruces.

Los adornos con papel y plásticos de colores no faltan. Todo para hacer oración, para dar gracias a Dios y a la tierra por el agua.

En la zona urbana como en algunos pueblos indígenas se acostumbra ofrendar en EL 3 de mayo, para agradecer el agua o para pedir lluvia, dado que se vincula la costumbre con el inicio del ciclo agrícola.

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Por ALF