Castillo de Teayo, Ver.- El museo de sitio ubicado en esta villa exhibe 25 piezas prehispánicas, sin embargo esto no es ni la mitad de lo que conservan en sus domicilios los particulares, estimaron custodios del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Víctor Manuel Zúñiga Vargas, custodio especializado en zonas arqueológicas y encargado del museo de sitio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), indicó que se han ofrecido pláticas en escuelas para promover el cuidado del patrimonio cultural, y durante estas charlas muchos alumnos han manifestado que sus padres tienen piezas arqueológicas en sus casas.
Aclaró que ellos no tienen facultades para asegurar tales vestigios, aunque divulgan información para que se procure conservarlas en buen estado y que no las comercialicen.
“Sí hay particulares que tienen piezas y ahorita tenemos un proyecto en tratar de dar pláticas al aire libre, que también pueden ser mesas de trabajo en conjunto con el ayuntamiento. Ya están las solicitudes para con nuestra institución e incluso ya vinieron a dar la primera plática en la escuela primaria Enrique Rodríguez Cano el año pasado”, comentó.
El custodio del INAH agregó que el objetivo es dar a conocer que el patrimonio cultural es de todos los mexicanos, por lo que las piezas deben exhibirse en los museos.
“Yo creo que lo que tenemos aquí en el museo de sitio no es ni la mitad de lo que puede haber en manos de particulares, porque cuando nosotros platicamos con algunos grupos en primarias o preescolares, hay comentarios de los niños que mencionan que sus papás tienen (piezas), pero nosotros no podemos intervenir e ir a quitar una pieza, ya que esto no es así”, explicó.
Insistió que por ello se promueve la concientización a través de pláticas como la que impartió aquí en una primera mesa de trabajo en una escuela el arqueólogo David Morales Gómez, quien también habló sobre la normatividad que existe sobre el patrimonio cultural.
“Se dejó en claro que son graves los delitos que se cometen al comercializar dicho patrimonio”, por lo que Zúñiga Vargas insistió en la conveniencia de que los particulares no oculten los vestigios en sus casas y las hagan llegar al museo, sin que ello implique algún tipo de sanción o amonestación, sino todo lo contrario.
