Como si fueran a parar a un barril sin fondo, los pagos al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) parecen nunca acabar, hay quienes han cubierto hasta 3 veces el costo de su vivienda por varias décadas de trabajo.
En cambio, el organismo durante el último año del sexenio pasado llevó a cabo el uso inmoral de aviones y helicópteros de lujo, por casi 12 millones de pesos, como lo reconoció el nuevo director general Carlos Martínez Velázquez.
El instituto al deslindarse de la construcción de viviendas facilitó la edificación, en todo el país, a un grupo de constructoras fraudulentas, un claro ejemplo es Casas Geo en esta zona.
Todo ha sido parte de un negocio vil donde se han visto involucrados funcionarios del Infonavit, constructoras y unidades de valuación, que han aprobado viviendas por un excesivo costo y sin la mínima garantía de calidad.
Sin embargo, el Infonavit no solo afecta a los trabajadores al dejarlos adquirir una vivienda sobrevaluada y que no les alcanzará una vida para pagar, también asfixia a medianas empresas que absorben las equivocaciones de un sistema en línea incipiente, con fallas en su ejecución.
Cuestionado sobre el tema, el encargado de Servicios al Consumidor de Profeco, Santiago Gómez Ortiz, lamentó que el Infonavit sea omiso ante este hecho, como lo ha hecho con las múltiples quejas de las que tienen conocimiento, por la mala calidad de constructoras.
