Progreso de Zaragoza, Ver.- El exagerado consumo de refrescos o bebidas carbonatadas con grandes cantidades de azúcar es un hábito ya inculcado a las nuevas generaciones, que tienen que enfrentar la disyuntiva de corregir esa tendencia alimenticia o desarrollar prematuramente desde sobrepeso y obesidad hasta enfermedades como diabetes, osteoporosis e hipertensión, que ya están presentes en el 60 por ciento de la población adulta en el país.
El creciente consumo de refrescos está condenando a niños y jóvenes a engrosar cada vez más tempranamente las filas de obesos, diabéticos e hipertensos, por lo que ya se busca emprender campañas de difusión para que los padres de familia opten por bebidas sanas para el adecuado desarrollo de sus hijos. Es lamentable que desde los tres meses de vida muchos padres empiecen a dar de beber refresco a sus hijos.

