Aunque autoridades señalan que no existen indicios visibles de un atentado, la investigación deberá agotar todas las hipótesis.
Xalapa, Ver.— La muerte del diputado federal Zenyazen Escobar García entró en una nueva etapa luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) asumiera la investigación, en un caso donde, pese a las primeras apreciaciones oficiales, ninguna línea de investigación puede considerarse descartada mientras no concluyan los peritajes.
El secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued Bardahuil, informó que el legislador fue localizado sin vida dentro de un vehículo y que presentaba una lesión producida por arma de fuego. También señaló que en la unidad fue localizada un arma y que, a simple vista, no se advertían daños que hicieran pensar en una agresión de gran magnitud.
A partir de esos elementos, el funcionario consideró preliminarmente que no parecía tratarse de un atentado. Sin embargo, esa apreciación no constituye por sí misma una conclusión ministerial sobre la mecánica y causa definitiva de la muerte.
La propia intervención de la FGR coloca el caso en una dimensión distinta. Corresponderá a los especialistas determinar, mediante pruebas científicas, qué ocurrió dentro y alrededor del vehículo, quién tuvo contacto con el arma, desde qué distancia se produjo el disparo y si existen elementos que permitan establecer la presencia o intervención de una segunda persona.
También será determinante reconstruir las últimas horas del diputado: sus desplazamientos, llamadas, mensajes, contactos, posibles encuentros y registros de cámaras en la ruta que siguió antes de ser localizado.
En una investigación de esta naturaleza, la ausencia de daños evidentes en el automóvil no basta para descartar una intervención externa, de la misma manera que la localización de un arma dentro de la unidad tampoco permite, por sí sola, establecer cómo ocurrió la muerte.
Por ello, mientras no estén concluidos los estudios periciales y ministeriales, permanecen abiertas las distintas posibilidades: desde un hecho autoinfligido hasta una eventual intervención de terceros. La obligación de la autoridad es probar qué ocurrió, no anticipar una conclusión a partir de los primeros indicios.
Hasta el momento tampoco se ha informado públicamente de personas detenidas ni de un móvil establecido.
El expediente, por tanto, apenas comienza a revelar sus respuestas. La FGR tendrá que convertir los indicios encontrados en evidencia capaz de explicar, sin contradicciones, cómo murió Zenyazen Escobar, quién accionó el arma y qué ocurrió realmente durante sus últimos momentos.
