En un hangar sin ventajas, en el desierto de California, se dan los últimos toques de un nuevo avión supersónico desarrollado por la NASA y Lockheed Martin. Hace décadas, uno de los mayores problemas que enfrentó el desarrollo de estas aeronaves fue el estruendo que provocaba el ‘boom supersónico’, un tema que parece será superado.
Con este objetivo el diseño futurista del X-59 QueSST (Quiet SuperSonic Technology) contempla una enorme punta, seguida por líneas amplias y cuervas ininterrumpidas. En medio de todo ello se esconde una estrecha cabina.
Cada uno de los detalles en su forma obedece a la intención de esparcir las ondas de choque y, con ello, reducir el sonido hasta los 75 decibeles, en el suelo. Para ponerlo en contexto: una licuadora produce 87 decibeles y un taladro eléctrico 100 dB.
Con información de: Forbes.com
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