Padres contribuyen a que sus hijos consuman alimentos dañinos a su salud, pasando por encima de la indicación federal y estatal.
POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO
Poza Rica, Ver.- No tiene caso que dentro de las escuelas se cumpla con la indicación federal y estatal de no vender alimentos ‘chatarra’, mientras que los comerciantes afuera del plantel venden a los padres productos dañinos y los meten a los salones, declaró la profesora Nora Patricia Yorio Méndez, directora de la escuela primaria María Enriqueta.
Indicó que las autoridades podrían aplicar multas superiores a los 20 mil pesos si se venden productos prohibidos en las escuelas, pero afuera de las instituciones educativas nadie regula. «Las autoridades deberían hacer algo también al respecto; es gente que toda la vida ha vendido afuera de la escuela, pero nosotros sí estamos cumpliendo», precisó.
En ese contexto, dijo que este viernes se grabará un video para dar a conocer todos los productos que se consumen dentro de la escuela, incluyendo frutas. Sin embargo, señaló que el gobierno debería considerar que es más caro comprar fruta que carne.
“Una rebanada de sandía o piña cuesta 35 pesos, entonces, ¿cuánto debe traer un niño de dinero para comprar esos alimentos?”
Comentó que los lonches nutritivos, con ensalada, cóctel de frutas y yogurt artesanal, son más caros. “En nuestra escuela se vende agua embotellada de sabor con poca azúcar, nieve artesanal y, además, una señora que durante muchos años vendió dulces, los cambió por semillas”.
Finalmente, explicó que no ha habido muchos cambios desde que, a mediados del periodo del expresidente Enrique Peña Nieto, se emitió un decreto que prohibía la venta de refrescos, frituras y productos de Sabritas en las escuelas de nivel básico, preescolar y primaria, con sanciones muy elevadas para las empresas que violaban la norma.
Añadió que, actualmente, lo único que cambió desde la gestión del secretario de Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, fue que los productos deben llevar una etiqueta negra para que la gente sepa que lo que consumen podría hacerles daño.
