Vecinos denuncian que Guillermo González Alamillo nunca atendió sus reclamos y no les permite conectarse a la red de agua potable.

POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO

Poza Rica, Ver.- Desde hace más de un año, el titular de la CAEV Poza Rica, Guillermo González Alamillo, se comprometió a enviar personal para la conexión de las tomas domiciliarias a la red de distribución de agua potable, pero todo quedó en mentiras.

Así lo denunciaron mujeres y hombres que ya acudieron al Miércoles de Puertas Abiertas, pero no encontraron al personal de la dependencia estatal.

Señalan que llevan más de 30 años solicitando el servicio de agua potable, pero administración tras administración los han tenido en el olvido.

Sin embargo, el titular de la CAEV en varias ocasiones les ha prometido que enviará personal para iniciar los trabajos, pero eso nunca ocurre.

“Así nos trae, quedamos en una semana, que vamos al siguiente mes, que en dos meses y ya pasó más de un año y puras mentiras”, agregaron.

A más de un año en esta situación, señalan que se ven obligados a comprar agua en pipas, pero desgraciadamente los distribuidores del vital líquido se ven afectados por autoridades federales por la venta de agua, y eso ha provocado que dejen de suministrarla en la colonia Lomas Verdes, generando un caos total, ya que ni agua potable ni agua en pipas, y eso mantiene en jaque a los vecinos, señalaron Fructuoso Rojas y Reyna Solís, entre otros vecinos más.

“Nosotros queremos que la gobernadora y el director de la CAEV estatal se enteren de que por nuestros medios económicos vamos a conectarnos a la red de distribución de agua, no importa que nos multen, lo que queremos es atención porque el agua es un derecho humano, además de que con esta temporada de calor, la situación se vuelve insoportable”, resaltaron los afectados.

Por otra parte, reconocen y agradecen la intervención y apoyo de la presidenta Adanely Rodríguez en diversas peticiones que han tenido buena respuesta.

Esta vez también dejaron un oficio en el ayuntamiento, solicitando la conformación de las calles Gavilán y La Llanura, que están en la parte alta, una zona que se ha quedado por tres décadas en el olvido, sin drenaje, sin pavimento ni agua.