El ciberataque de Rusia al sistema electoral de Estados Unidos antes de la elección de Donald Trump fue mucho más extenso de lo que se ha revelado públicamente, incluyendo intrusiones a las bases de datos de los votantes y sistemas de software en casi el doble de estados de lo que se informó anteriormente.
En Ilinois, los investigadores encontraron evidencia de que los intrusos cibernéticos intentaron borrar o alterar los datos de los votantes. Los hackers accedieron al software diseñado para ser utilizado por los trabajadores electorales el día de las elecciones, y en al menos un estado accedieron a una base de datos de financiamiento de campaña.
Los detalles de la ola de ataques, realizados en el verano y el otoño de 2016, fueron proporcionados por tres personas con conocimiento directo de la investigación estadounidense sobre el asunto.
En total, los hackers rusos accedieron a los sistemas en 39 estados, dijo una de ellas.
El alcance y la sofisticación preocuparon tanto a los funcionarios de la administración de Obama que dieron un paso sin precedentes: quejarse directamente con Moscú.
El Financiero

