EN EL EXTREMO

POR JAVIER MARÍN
En el futbol resulta sencillo aparecer cuando llegan los triunfos. Lo verdaderamente complicado es trabajar durante años, lejos de los reflectores, formando jugadores, tocando puertas y apostando por jóvenes cuando todavía nadie sabe hasta dónde pueden llegar.
Eso es precisamente lo que, desde hace más de una década, ha realizado Alonso Ariguznaga en Poza Rica.
Conozco su trabajo desde mucho antes de Tuzos Poza Rica. Coincidimos desde aquel proyecto de Jaiba Brava en la Cuarta División, donde mi hermano participó bajo su dirección. Desde entonces pude observar su inquietud por enseñar, prepararse y buscar oportunidades para los jóvenes.
De aquella etapa guardo una anécdota que quedó muy marcada en mí: Alonso llegaba a dirigir algunos partidos de traje, como un verdadero director técnico profesional. Podría parecer un simple detalle, pero reflejaba la seriedad y el profesionalismo con los que asumía su trabajo, aun cuando se trataba de futbol formativo.
Ariguznaga continuó trabajando hasta consolidar una filial del Club Pachuca, entendiendo algo fundamental: para formar futbolistas también hay que formarse como entrenador. Por eso constantemente ha acudido a la Universidad del Futbol, para certificarse, actualizarse y reinventarse.
Y esto no lo escribo porque alguien me lo contó, tuve la fortuna de compartir con él algunos cursos, particularmente una certificación de Director Técnico con especialización, precisamente en la Universidad del Futbol. Ahí pude constatar personalmente su preocupación por aprender y trasladar esos conocimientos a sus muchachos.
Por eso lo ocurrido con Josef Contreras y Polo Capitanachi no es producto de la casualidad.
Pero no son los únicos. Antes también emigraron Brandon Alvarado, Jorge Sánchez y Rogelio Ortega, mientras Alejandro Hernández se encuentra en León, demostrando que existe un proceso que está dando resultados.
Detrás existen entrenamientos, viajes, visorías y sacrificios. Porque una filial no debe vivir únicamente de campeonatos estatales, nacionales o del protagonismo de cada fin de semana. Su verdadera misión es formar y proyectar futbolistas.
Alonso Ariguznaga no comenzó ayer. Lleva más de una década sembrando y hoy simplemente estamos comenzando a mirar parte de la cosecha.

Por Redactor1