Para aquellos que dudan de la separación y rompimiento con el Cuitlahuismo, se dice, se cuenta, se asegura que Rocío Nahle, molesta por abusos de poder, envió un ultimátum al Palacio Ejecutivo y Legislativo. La reacción de la aspirante a gobernadora habría sido determinante ante la pretendida imposición de magistrados vinculados a la administración estatal y familiares de exsecretarios de Despacho. Se señala que convocó a diputados morenistas para no respaldar la propuesta de recomendados del subsecretario Eleazar Guerrero y palomeados por el gobernador Cuitláhuac Gómez Cazarín para el Poder Judicial. Diez legisladores atendieron el llamado, suficientes para detener la sesión legislativa. La molestia de Rocío Nahle, manifestada a través de la rebelión en la fracción legislativa de Morena, evidencia su conocimiento de los abusos de poder de Cazarín en el Congreso estatal. La paciencia de Nahle se agotó, y se opuso a la imposición de magistrados vinculados al clan Cuitlahuista. La molestia de Nahle es comprensible, y se plantea la pregunta sobre su reacción si descubre los presuntos negocios millonarios de Gómez Cazarín en las legislaturas anteriores. Se le señala como un gánster legislativo, dueño de propiedades y beneficiario de un esquema financiero personal. Se denuncia también el intento de abrir la caja de seguridad del Congreso por personal de confianza de Cazarín. La situación plantea interrogantes sobre la avaricia de Cazarín y posibles robos de valores históricos del Poder Legislativo.
Manotazo de Nahle detiene la imposición de allegados de Cuitláhuac y de Eleazar













