Se quejan beneficiarios del programa Prospera por el maltrato que reciben en ocasiones de los pagadores de este sistema, quienes se molestan porque luego no escuchan su nombre o no acuden pronto a retirar su dinero en los respectivos módulos.
La señora Catalina de la Cruz Santes, facilitadora de este programa en la comunidad Escolín, lamenta esta situación que ocurre cada que cobran su dinero, “además, siempre nos tienen de pie, porque las sillas luego no alcanzan”.

