El presidente venezolano ignora el mensaje lanzado por la oposición y no está dispuesto a renunciar a las elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente.
El presidente venezolano desoye los llamamientos de la comunidad internacional e ignora el mensaje lanzado por las fuerzas opositoras en la movilización masiva del pasado domingo. Nicolás Maduro no está dispuesto a renunciar a las elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente convocadas para el día 30 a pesar de la petición de millones de ciudadanos, chavistas desencantados con la deriva del régimen y las amenazas de sanciones de Estados Unidos. El sucesor de Hugo Chávez se atrinchera en el poder y desafía a todas las voces críticas.
«Esta iniciativa ya no me pertenece, está en manos del pueblo». Así respondió el martes el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a las cada vez más insistentes peticiones de Gobiernos extranjeros y personalidades de organismos multilaterales para que suspenda la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, durante el acto de instauración del Consejo Nacional de Defensa en el Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas.
Este consejo es una instancia ad hoc contemplada en la legislación, que se convoca en momentos de amenazas a la seguridad nacional. Esta es la tercera vez que Maduro lo reúne. La última fue en octubre del año pasado, cuando los diputados opositores que controlan la Asamblea Nacional acordaron declarar el «abandono del cargo» por parte del mandatario nacional.
