Cuando doña Dixiana Mena tuvo a su primera hija, Andrea, nunca se imaginó que acabaría como su entrenadora, ni que desarrollase desde sus primeros años un talento innato para la velocidad, ni mucho menos que juntas darían una medalla de oro a Costa Rica en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
Andrea Vargas se colgó ayer la medalla de oro en la prueba de los 100 metros vallas de los Panamericanos, la primera presea dorada de Costa Rica en estos Juegos con una marca de 12,82 segundos, un poquito por encima de los 12,75 del miércoles en la semifinal, que fue récord nacional.
Lo hizo por delante de la favorita, la estadunidense Chanel Brissett, que fue medalla de plata; y las jamaicanas Megan Simmonds y Yanique Thompson, que fueron tercera y cuarta, respectivamente.
Tuve una hija a la que nunca le gustaron la televisión ni las ‘barbies’, Solo quería tener una perrita y que la llevásemos a la calle a correr», recordó Mena todavía emocionada tras ver a su hija colgarse la medalla de oro.
«Entonces pasábamos todas las mañanas en la cancha, ella corría y corría, íbamos al parque y las plazas. Ese era su juego. No le gustaban los juguetes. Yo la quería entretener con la televisión, pero no podía», añadió.
A fuerza de correr Vargas fue ganando campeonatos escolares y con solo siete años ya había clasificado para los torneos centroamericanos, pero no le dejaron competir hasta que tenía 10 años.
Al ver el futuro que la pequeña Andrea podía tener en el atletismo, doña Dixiana no se lo pensó dos veces y, a pesar de que nunca antes ella había practicado atletismo, se lanzó a ser su entrenadora de manera casi autodidacta, para poder acompañarla a todas las citas a nivel internacional.
«Yo comencé a acompañarla para que ella pudiera tener un acompañamiento y una guía», señaló Dixiana, que no la abandona nunca, muchos menos en su aventura en Lima que ha terminado con la medalla más importante hasta ahora en la carrera de su hija.
«Llevamos un rol que lo sabemos manejar muy bien. Cuando estamos en los entrenamientos somos atleta-entrenador, y en casa somos todo cariño», añadió con una sonrisa.
A ese equipo se unió luego su hija menor Noelia Vargas, que se inclinó por la marcha y al igual que su hermana mayor también competirá en los próximos Mundiales de atletismo, que comienzan a finales de septiembre en Doha.
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