Sujetó la barra y se impulsó para levantar 167 kilogramos, insignificantes en comparación con las adversidades con las que tuvo que cargar para llegar hasta ahí. Un sudor frío recorría el rostro de Lino Montes, el dolor de cabeza era intenso y la pesadez insoportable debido a un fuerte resfriado, pero esta vez nada se podría interponer entre El Hombre Más Fuerte de México y su ansiada medalla.

El nacido en Tekanchén, Yucatán, logró adjudicarse la presea de plata en el Campeonato Mundial de Levantamiento de Pesas 2017 celebrado en Anaheim, Estados Unidos, el pasado 30 de noviembre. Lo hizo a pesar de que un virus mermara su salud y al escaso apoyo por parte de quienes manejan el deporte en el país.

«Era algo que yo soñaba tener algún día. Es algo que me propuse, el ser medallista este año», cuenta en exclusiva para MedioTiempo el pesista de 28 años. “Pero estaba enfermo, tenía gripe, el cuerpo cortado y dolor de cabeza. Me sentía mal, con las piernas adoloridas”.

José Lino Montes llegó a la competencia con sed de revancha luego de quedar fuera de los pasados Juegos Olímpicos de Río 2016. Pese a la enfermedad, desde su corazón sacó la fuerza necesaria para controlar la barra olímpica y de pronto, cuando ya había ocupado hasta el último gramo de su voluntad en la competencia, fue David Carrillo, su entrenador, quien le devolvió el ánimo con la histórica noticia.

“No me iba a ir sin medalla, pero hasta después que fui al escenario me enteré que tenía podio. Fue de último momento, yo no sabía nada, estaba débil», remembra entre risas. “Luego mi entrenador brincó y me dijo que éramos medallistas, subcampeones. ¡Yo no lo podía creer!».

Lino consiguió así la primera medalla de un nacido en México en la historia de los Mundiales de Halterofilia (Bredni Roque obtuvo plata en Houston 2015 pero nació en Cuba) pero fue solo el comienzo de un camino cuyo desenlace, espera que sea con la obtención de una presea en Tokio 2020.

“Primero voy a ser campeón del mundo, estoy contento pero no satisfecho. Es como una adicción, cuando pruebas algo quieres más, es trabajar un poquito más en algunas cosas, primero campeón del mundo y luego medallista olímpico”, asegura Lino, quien resta importancia al escaso apoyo económico de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas así como de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

«No voy a decir nombres, pero las autoridades se supone que están ahí para servirnos a los atletas pero no tenemos apoyo. Pero he demostrado que no es imposible, a quien sueñe con una medalla puedo decirle que no es imposible pese a no tener apoyo, que siempre se siga soñando», añade.

-¿Pero los atletas tuvieron que poner de su dinero?

-Sí, algunos sí, solo eso puedo decir. Algunos tuvieron que poner de su bolsillo. Obtuvimos las medallas sin el suficiente apoyo, imagina si tuviéramos un 30% o 50% del apoyo que necesitamos y no el 10% lo que se lograría.

La historia del medallista en la modalidad de envión es seguida de cerca por Alejandro Piña, quien se encuentra en la realización del documental El Hombre Más Fuerte de México, basado en la vida de Montes Góngora, quien pasó de cosechar maíz a ser un atleta de talla internacional.

Es precisamente por su historia, en esa constante lucha por sobrevivir, que los problemas que ha tenido con los viajes, transporte y alimentación, le son intrascendentes.

“Batallamos. No tenemos un lugar donde podamos concentrarnos, lo planeamos por temporadas, no se nos da, está bien, esto no me roba el sueño», denuncia. «Espero que la gente se interese un poquito más porque este deporte no es tan popular y no tenemos apoyo adecuado, hemos tocado puertas y no las abren».

 

 

 

 

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Por ALF