Nicolás Maduro se ha quitado de encima la losa más pesada que tenía sobre su espalda. La medida de arresto domiciliario -que en Venezuela se conoce como «casa por cárcel»- para Leopoldo López (Caracas, 29 de abril de 1971) supone el fin de la responsabilidad de cuidar que nada le pasara al único líder temido por el chavismo.
Cuando el 3 mayo corrió el rumor de su muerte el régimen tuvo que difundir una fe de vida. Semanas después se conoció otro vídeo en el que el líder opositor llamaba a los militares a rebelarse contra el presidente. “Ahora su vida es responsabilidad exclusiva de su esposa y aliados”, afirmó el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas.
López estaba muy aislado. Había perdido contacto incluso con la dirigencia de su partido por las duras condiciones de reclusión a las que fue sometido. Sólo Lilian Tintori, su mujer, con quien está casado desde 2007, sus dos hijos, Manuela y Leopoldo Santiago, y sus familiares más cercanos, además de su abogado Gustavo Velásquez, podían visitarlo.
