Presentan en Xalapa el libro “Rostros de la violencia contemporánea”, una obra que reúne investigaciones de académicos de Veracruz, Puebla y Argentina.
Por: Mónica Tejeda Hernández
Xalapa, Ver.- La violencia no siempre ocurre en las calles ni se manifiesta de manera evidente; también puede esconderse en las aulas, en las relaciones entre docentes y estudiantes, en las redes sociales, en comentarios, sarcasmos e incluso en prácticas que terminan normalizándose dentro de las instituciones de educación superior, coincidieron investigadores durante la presentación del libro Rostros de la violencia contemporánea.
La obra, editada en 2026 y coordinada por la doctora Jeysira Jacqueline Dorantes Carrión y el doctor Eulogio Romero Rodríguez, reúne investigaciones de académicos de la Universidad Veracruzana (UV), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y una colaboradora de Argentina, con el propósito de analizar las distintas expresiones de violencia que atraviesan a las instituciones educativas y plantear alternativas encaminadas a la construcción de una cultura de paz.
Durante la presentación, realizada en el Campus Arco Sur de la Universidad Veracruzana, Dorantes Carrión explicó que la idea de integrar la obra surgió a partir del Foro Regional COMIE-Veracruz “Violencia y Educación Superior”, realizado en junio de 2023 en el Sistema de Enseñanza Abierta de la UV, así como del foro “Cultura de Paz y Vida Cotidiana. Reflexiones desde la Psicología Social”, celebrado posteriormente en la BUAP.
La investigadora señaló que el libro busca objetivar el problema de la violencia mediante investigaciones, datos, testimonios y diferentes metodologías que permitan comprender de dónde surge, quiénes son las personas afectadas y por qué determinadas prácticas terminan reproduciéndose dentro de los espacios educativos.
La publicación está integrada por tres grandes apartados: “Violencias cotidianas”, “Violencias de género” y “Violencias estructurales”. En ellos se abordan desde la normalización de agresiones mediante memes, grupos de mensajería y comentarios que deshumanizan, hasta las violencias que enfrentan las mujeres y aquellas relacionadas con condiciones como la pobreza, discapacidad o migración.
Dorantes Carrión advirtió que las nuevas tecnologías también han transformado las formas de ejercer violencia, pues redes sociales y plataformas digitales pueden convertirse en espacios donde contenidos dañinos se reproducen rápidamente y afectan a estudiantes incluso de manera invisible. Ante ello, consideró necesario afrontar el fenómeno como un asunto de responsabilidad colectiva.
Por su parte, el doctor Eulogio Romero Rodríguez relató que su interés por investigar la violencia dentro de las universidades comenzó hace más de ocho años, cuando en una de sus clases preguntó a sus estudiantes cuáles consideraban que eran los principales problemas de su facultad. Aunque inicialmente hablaron de inseguridad y agresiones en el exterior, algunos estudiantes le hicieron notar que también existían situaciones de violencia dentro de la propia institución.
A partir de entonces comenzó a recopilar las experiencias y opiniones de sus estudiantes mediante entrevistas, conversaciones y hasta dibujos, con la intención de conocer cómo percibían el fenómeno. El investigador subrayó que no pretende generalizar los resultados, sino mostrar diferentes expresiones de una problemática que, consideró, representa un obstáculo para el desarrollo, la creatividad y una convivencia libre dentro de las universidades.
Romero Rodríguez destacó que, además de las agresiones físicas, existen formas menos visibles de violencia, particularmente en las relaciones entre profesores y estudiantes. Ejemplificó que una diferencia personal o un comentario que incomode a un docente podría llegar a influir indebidamente en una evaluación, por lo que consideró indispensable establecer criterios académicos claros que eviten que las relaciones interpersonales interfieran con los procesos educativos.
También habló de expresiones como el sarcasmo y lo que denominó “falsa generosidad», conductas que pueden presentarse de manera sutil y cuya intención no siempre resulta evidente para quienes las reciben. Por ello, insistió en la necesidad de identificar esas prácticas y generar relaciones diferentes dentro de las instituciones.
El académico sostuvo que todos los integrantes de las universidades son corresponsables de lo que ocurre en ellas y que el cambio debe comenzar desde el entorno inmediato, particularmente en la manera en que docentes y estudiantes establecen sus relaciones cotidianas. La finalidad, dijo, es avanzar hacia espacios donde prevalezcan otras formas de convivencia y puedan construirse auténticos espacios de paz.
Rostros de la violencia contemporánea reúne las aportaciones de investigadores de Veracruz, Puebla y Argentina, además de contar con un prólogo de la doctora Zardel Jacobo, de la UNAM, y un proemio de la doctora Tong Wu, académica china que realizó una estancia en la Universidad Veracruzana.
Durante la presentación también se reconoció la participación de Valeria Dorantes Parra, estudiante de preparatoria de Las Hayas, quien realizó el diseño de la portada de la obra, así como de Yaqueline Ramírez Salas, responsable de la edición y diseño.
Los coordinadores coincidieron en que el libro no busca únicamente describir las distintas caras de la violencia, sino abrir nuevas líneas de investigación y promover propuestas que permitan transformar las relaciones dentro de las instituciones educativas.
Incluso, durante el encuentro surgió la posibilidad de continuar el trabajo con un segundo volumen, ante la amplitud de un fenómeno que, señalaron, permanece vigente y adquiere nuevas formas con el paso del tiempo.
Más que ofrecer respuestas definitivas, Rostros de la violencia contemporánea plantea preguntas sobre aquellas expresiones de violencia que muchas veces permanecen ocultas y convoca a estudiantes, profesores y autoridades universitarias a asumir su responsabilidad en la construcción de espacios educativos donde el respeto a los derechos humanos y una cultura de paz sean parte de la vida cotidiana.

