La Unión Europea ha logrado un acuerdo unánime al filo de las cuatro de la tarde de este sábado para exigir al régimen de Nicolás Maduro «la celebración urgente de una elecciones presidenciales en Venezuela».
El texto, que ha logrado superar las objeciones planteadas por países como Grecia o Austria, advierte a Maduro que «en caso de que no se anuncie la convocatoria de elecciones en los próximos días, la UE tomará nuevas medidas, incluidas las relacionadas con el reconocimiento de un nuevo liderazgo en el país en línea con el artículo 233 de la Constitución venezolana».
El acuerdo llegaba cuatro horas después de que España, Francia y Alemania, lanzasen un ultimátum al régimen de Nicolás Maduro sin esperar a la posición común de la Unión Europea sobre la que trabajaba desde el viernes la alta representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini.
El pacto a nivel europeo ha pasado por sacrificar cualquier plazo concreto en el ultimátum, que se sustituye por «próximos días». Y por no mencionar expresamente al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente del país el pasado miércoles. Pero la alusión al artículo 233 en el que se basan los partidarios de Guaidó para reconocerle su legitimidad apunta a que ese reconocimiento sería inevitable si Maduro no accede a someterse de nuevo a las urnas.
Las objeciones planteadas por países como Grecia o Austria para alcanzar la unanimidad en el reconocimiento más o menos inmediato de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela han llevado a Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Angela Merkel a precipitar los acontecimientos. Horas después se sumó Londres.
«Está claro que, después de unas elecciones profundamente defectuosas, donde se impidió la participación de los candidatos de la oposición, donde las urnas fueron rellenadas de votos falsos y donde el recuento estuvo plagado de irregularidades, Nicolás Maduro no es el líder legítimo de Venezuela», ha manifestado el ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt.
Los cuatro países reconocerán como presidente del país a Guaidó, actual presidente de la Asamblea Nacional, si en un plazo de ocho días no se convocan unas elecciones con garantías de transparencia y libertad.
Fuentes del departamento de Mogherini aseguraron después de los anuncios en Madrid, París, Berlín y Londres que «los preparativos para la declaración europea continúan». Pero las dificultades para pactar un texto común son evidentes, dada la resistencia de socios como Austria y, sobre todo, Grecia, a conceder legitimidad a Guaidó o a romper definitivamente amarras con Maduro.
La resistencia de Austria obedece a la presencia del partido de extrema derecha FPÖ en el Gobierno liderado por el popular Sebastian Kurz. El partido tiene estrechos lazos con el Kremlin. Y la ministra de Asuntos Exteriores, Karin Kneissl, incluso contó este mes de agosto con Vladimir Putin entre los invitados a su boda en Austria.
En Grecia, Syriza, el partido del primer ministro, Alexis Tsipras, se resiste a secundar los ataques contra Maduro auspiciados por el presidente de EE UU, Donald Trump, por considerar que no responden a los intereses de los venezolanos sino a los de Washington.
Las negociaciones han continuado a lo largo de la mañana del sábado, pero sin el consenso necesario todavía para reconocer a Guaidó o para amenazar a Maduro con un plazo concreto de reconocimiento.
El ultimátum de cuatro de las principales capitales del club, sin embargo, hacía inevitable el endurecimiento del tono marcado desde la sacudida política del miércoles en Caracas, cuando Guaidó se autoproclamó presidente. Los Veintiocho se limitaron entonces a mantener su rechazo de Maduro y a pedir nuevas elecciones, pero sin plantear un posible reconocimiento de Guaidó.
La declaración de mínimos logró mostrar una posición unida de la UE. Pero las fisuras eran evidentes, con varios dirigentes comunitarios, como el presidente del Consejo Europeo, el conservador Donald Tusk, y el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, abogando claramente por alinearse con la posición de la administración de Donald Trump.
La reunión del Comité Político y de Seguridad de la UE este viernes en Bruselas evidenció que esa posición común se había resquebrajado y que una inmensa mayoría de países, España entre ellos, ya era partidario de redoblar la presión sobre el régimen chavista y decantarse por aceptar a Guaidó como una autoridad legítima del país, tal y como han hecho EE UU, Canadá y la mayoría de los países latinoamericanos. La fractura de la posición europea se ha consumado este jueves con la declaración de España, Francia y Alemania. Pero Mogherini confía todavía en recuperar la unidad con una nueva posición común en las próximas horas que logre un término medio entre los extremos del ultimátum hispano-francoalemán y la pasividad defendida por Atenas.
El giro de la posición europea se inició el jueves, forzado por la presión internacional, que situaba a la UE dentro del bloque liderado por Rusia, reacio a reconocer a Guaidó, y por el debate interno en países como España, donde la oposición conservadora exigía al Gobierno de Sánchez el reconocimiento inmediato.
Sánchez inició el viraje en Davos, con una reunión con los mandatarios de Colombia, Ecuador y Costa Rica (tres de los países que habían reconocido al presidente de la Asamblea) y con una llamada telefónica a Guaidó para mostrarle su reconocimiento y apoyo. El mismo día, Macron señalaba en un tuit que «Europa apoya la restauración de la democracia», un mensaje interpretado como la primera señal de París hacia el cambio de presidencia en Venezuela.
EL PAÍS
