“Sí, estoy preparada y lista, no soy ninguna improvisada”, afirmó la árbitro, quien tiene 41 años de edad, jugó béisbol en la calle con sus vecinos, practicó softbol durante 21 años, jugó fútbol como defensa central y como rematadora en voleibol.
Ella, que ha realizado ampayeo en ligas infantiles y juveniles, compartió: “soy una punta de lanza en la Liga Mexicana e invito a todas que se animen, porque esto es muy hermoso”.
En este deporte confeccionado para hombres y donde se viven muchos momentos eufóricos ha escuchado muchas mentadas, “uf, he escuchado muchísimas. Lo entiendo, pero no lo comparto. Sé que hay muchas emociones y yo debo estar firme en mi decisión”, comentó.
Cuando llega al vestidor y están sus compañeros, ellos se salen, ella se cambia, se pone su vestimenta de oficial, checa su maquillaje, sus cejas bien delineadas, sus párpados con su máscara de pestañas y el lápiz labial ya hizo su función.
Ella es madre soltera de una hija de 11 años, que le dijo: “Mamá vete, aquí te esperamos. Que Dios te bendiga”, y aquí, lista para el reto.
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