Tuxpan, Ver.- “Esta pandemia nos sorprendió como una tormenta inesperada y furiosa”, señaló el obispo Juan Navarro Castellanos, tras reiterar el exhorto a la comunidad a quedarse en casa, como el mejor refugio ante los embates del Covid-19.

“Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos y ayudarnos mutuamente”, agregó al compartir un mensaje conjunto de los obispos de México.

El titular de la Diócesis de Tuxpan aseveró, sin embargo, confió que, al acatar las medidas sanitarias establecidas por las autoridades, el pueblo sabrá sobreponerse y salir fortalecido.

“Estamos experimentando la fragilidad de las instituciones y en particular del sistema sanitario y financiero. Nosotros mismos como Iglesia: obispos, presbíteros, diáconos, laicos y consagrados, experimentamos la debilidad de la condición humana, la amenaza del contagio, la pérdida de todas nuestras seguridades”.

Añadió que la Iglesia católica reconoce, valora y agradece la labor realizada por el personal sanitario que expone su vida y la de su familia a diario.

Lo mismo se reconoce, dijo, la tarea de quienes abastecen los mercados, de los trabajadores de Limpia Pública, los transportistas y las fuerzas de seguridad.

“También a los hermanos sacerdotes, hermanas religiosas y laicos que, en medio de la pandemia, han continuado con las obras de solidaridad a los más necesitados, vulnerables y desprotegidos, de personas que buscan con creatividad y coraje que las fuentes de empleo no se cierren, de los que en esta situación se esfuerzan por ser consuelo y fortaleza para los que sufren”, concluyó.

Por ALF