El viernes pasado comencé con una clase particular, y cuando los que estábamos en el aula nos presentamos, se me hizo interesante que todos y cada uno de los representantes de x organización iniciaban su discurso como “…buenos días a todas y todos…”, cuando la Real Academia Española puso fin a la polémica y descartó la idea de la inclusión de doble género como ‘todos y todas’, ‘todxs’, ‘todes’ o ‘tod@s’.

Deduzco que les dieron algún tipo de instrucción y aplaudo que se preocupen por implementar este tipo de mecanismos, pero fue desinformada.

Hoy, que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, reconozco que por lo menos en mi entorno debemos redoblar esfuerzos. Es preocupante que en la zona tengamos tres alientas de género, y que a las mujeres, siendo el 48% de la población y madres del otro 52%, no se proteja y asegure una calidad de vida digna.

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer y viceversa, también eso es (como en ejemplo del lenguaje inclusivo que mencionaba) deformar buenas intenciones de empoderamiento. Junto a un gran hombre, hay una gran mujer. Y a veces no.

En este año, la Organización de las Naciones Unidad dicta en su campaña el “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovamos con cambio”, que coloca la innovación por parte de las mujeres y las niñas en el centro de los esfuerzos para lograr la igualdad de género.

Rectificar los tratados internacionales y regionales, crear planes de trabajo, garantizar el acceso universal a los servicios básicos y brindar formación a aquellos que trabajan en los servicios esenciales es lo que nos corresponde. Nosotros podemos cambiar nuestra sociedad por el yugo de pequeñas acciones.

Por: Vicente Martínez

Por ALF