En 1795 se comienza a cultivar el café antillano en México. Algunos dicen que esta práctica nació en Córdoba, Veracruz bajo el mandato de un magnate Mexicano llamado Juan Antonio Gómez, otros tantos sostienen que fue el Español Jaime Salvet en el estado de Morelos, cerca de Cuernavaca. Sin embargo, no todo el café del país llegó por las Antillas: el que llegó al estado de Chiapas, fue traído directamente desde Guatemala, y el café michoacano llegó desde el puerto de Moka en Yemen, extendiéndose hasta Jalisco, Nayarit y Colima. En el xix con el auge del producto arábigo, el comercio nacional se vio en la necesidad de crear un banco de semillas, favoreciendo el desarrollo del país y la industria de forma sustancial.
En la actualidad México es el cuatro productor de café a nivel internacional.
Los primeros años del café a México fueron desafortunados, pues este no gozó de una fama estrepitosa, en aquel momento el país se encontraba hipnotizado por el sabor del chocolate caliente que se había arraigado en las costumbres sociales y culturales de las personas. Pero el café fue ganando terreno en este aspecto hasta que en el siglo xx se inauguró la primera cafetería en la calle de Tacuba, un recinto ubicado en centro histórico de la Ciudad de México que durante años ha brindado servicio a personajes aristocráticos de la talla de Porfirio Díaz, Agustín Lara, Diego Rivera y la novelista Guadalupe Marín, así como entre sus paredes tuvo lugar el asesinato del político Manlio Fabio Altamirano Flores.
ALGARABIA

