Sin importar el género musical, intensidad o momento, escuchar música es una de las actividades artísticas que más disfrutan los seres humanos. La ciencia determinó la maravilla que sucede en el cerebro cuando se escucha música, quizás esta sea la respuesta a ¿por qué nos gusta tanto escuchar música?
Con ayuda de la inteligencia artificial, un equipo de científicos del Instituto de Creatividad y Cerebro de la USC dirigidos por Assal Habibi, desarrollaron un estudio sobre cómo la música impacta en el cerebro, el cuerpo y las emociones de quien la escucha. El estudio comenzó analizando la frecuencia cardíaca, la actividad de las glándulas sudoríparas de la piel, la actividad cerebral y la percepción de sentimientos subjetivos de felicidad y tristeza en un grupo de voluntarios mientras escuchaban tres canciones que no conocían.
En este experimento se buscó que las canciones no tuvieran letra, para no sesgar de manera verbal y que no fueran conocidas a nivel comercial, para que no estuviera ligada ninguna emoción previa. 40 voluntarios escucharon una serie de extractos musicales tristes o felices, mientras que sus cerebros fueron escaneados mediante resonancia magnética. Por otro lado, 60 personas oyeron música con auriculares, mientras se medía la actividad cardíaca y las glándulas de la piel. Los voluntarios calificaron la intensidad de la emoción como feliz o triste de 1 a 10 mientras escuchaban música. Para finalizar, se analizaron estos datos con algoritmos de inteligencia artificial para determinar a qué características auditivas respondieron los voluntarios.
Los científicos pudieron determinar que la música influyó notablemente en ciertas áreas del cerebro en el complejo auditivo llamado circunvolución de Heschls y la circunvolución temporal superior, es decir; el cerebro respondió a la claridad del pulso, o la fuerza del latido. También encontraron que las dinámicas cambiantes, el ritmo y el timbre, o la introducción de nuevos instrumentos, provocan un repunte en la respuesta cerebral. Mientras que las glándulas sudoríparas se activan, aún sin bailar o hacer ejercicio, con la entrada de nuevos instrumentos o al cuando comienza a incrementar gradualmente el sonido. Por último, el estudio reveló que los momentos más estimulantes de la música se relacionaban con un aumento en el nivel de complejidad de la canción, mientras más instrumentos sonaban, más personas respondieron de forma positiva.
A diferencia de otros experimentos neurocientíficos que se habían hecho antes, en los cuales se realizaban estudios con segmentos de tiempo muy cortos, en este nuevo experimento, los investigadores pudieron examinar a las personas al escuchar música durante periodos más largos y su respuesta emocional. En las palabras del coautor del estudio, Shrikanth Narayanan:
«Los nuevos enfoques informáticos multimodales ayudan no solo a iluminar las experiencias afectivas humanas a la música a nivel cerebral y corporal, sino también a conectarlas con la forma en que los individuos realmente sienten y articulan sus experiencias».
La música tiene aplicaciones terapéuticas
A partir de este experimento, los investigadores pudieron reafirmar la teoría que existe sobre la música con aplicaciones terapéuticas, determinando que efectivamente, la música puede calmar episodios y crisis de ansiedad, aliviar el dolor o ayudar a las personas con discapacidad o demencia. Como lo precisó el líder de la investigación, Assal Habibi:
«Desde la perspectiva de la terapia, la música es una herramienta realmente buena para inducir emoción y generar un mejor estado de ánimo. Usando esta investigación, podemos diseñar estímulos musicales para la terapia en la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. También nos ayuda a comprender cómo se procesan las emociones en el cerebro».
Esta es una prueba absoluta de que la música genera estímulos físicos similares a los que se tienen cuando se siente placer. Este experimento representa un gran avance en el estudio de la música desde la neurociencia, pero aún quedan muchas preguntas por resolver; ¿los diferentes tipos de música pueden manipular nuestras respuestas emocionales? o ¿la intención del compositor puede coincidir con la percepción de quién escucha su composición?
Crédito: culturacolectiva.com
Por: Abril Palomino
