La ciudad llena de escombros y lodo

A seis días del desastre, escenas terribles y olor a muerte dominan las calles; damnificados acusan abandono y desesperan por noticias de sus familiares.

Hipólito Moreno Tapia

Álamo, Ver.- Han pasado seis días desde la peor inundación en la historia reciente de la región y la ciudad, una tragedia que ya supera la devastación del 6 de octubre de 1999.

La ciudad llena de escombros y lodo

La magnitud del desastre es incalculable: miles de viviendas quedaron sepultadas bajo el lodo, comercios devastados y familias enteras que aún no logran comunicarse con sus seres queridos.

En gran parte de la ciudad, la energía eléctrica apenas comienza a normalizarse. El servicio de Internet permanece interrumpido y solo en contados puntos se logra captar señal para enviar mensajes o realizar llamadas. Decenas de personas se agolpan en esos lugares con la esperanza de tener la primera noticia de sus familiares, mientras otras continúan sin saber nada de ellos.

La ciudad llena de escombros y lodo

Cifras oficiales de víctimas no han sido proporcionadas, lo que alimenta la especulación. Habitantes aseguran que son decenas los fallecidos y que el personal de la Secretaría de Marina y otras corporaciones ha localizado cuerpos, en tanto que vecinos de la colonia Niños Héroes aseguran haber sido testigos de la inhumación de cuerpos recubiertos con cal en un predio posterior a la zona de jugueras de ese sector, aunque resulta imposible confirmar ante el colapso de las comunicaciones y la falta de información oficial.

La pestilencia se mezcla con el aire húmedo y el lodo espeso que cubre las calles. “Podría haber muchos perros, caballos y hasta personas atrapadas bajo los escombros o los carros volteados por el río”, relata con voz temblorosa don Donaciano Pulido, vecino de la colonia La Ribera, una de las tantas zonas que quedó bajo el agua.

La ciudad llena de escombros y lodo

La destrucción es indescriptible. Colchones, muebles, ropa y vehículos destrozados cubren las calles por donde pasó la corriente del desbordado río Pantepec, al que se unieron el arroyo Estero del Ídolo, el canal Oro Verde y la llamada “agua de monte”.

En la colonia Pantepec, María Elena, con la mirada perdida, apenas puede hablar: “¿Para qué me trae eso? No tengo dónde ponerlo”, dice al rechazar una despensa y ropa. Su casa, de un solo piso, fue tragada por el río; sobrevivió al subir a la azotea de un vecino.

La ciudad llena de escombros y lodo

Desde el pasado viernes 9 de octubre, la zona centro de la ciudad, colonias enteras y decenas de comunidades quedaron bajo el agua. Hoy, miércoles 15, el regreso a la normalidad parece lejano, quizás imposible. Miles de viviendas siguen cubiertas de lodo y los daños materiales son incuantificables.

“Pon ahí que el gobierno nos dejó solos, que nadie nos avisó. La Guardia Nacional no ha ayudado. Apenas tienen lodo en las botas, pero no se han metido a limpiar en las casas, como se hacía antes», reclama Moisés, mientras rescata lo poco que queda de la casa de su hija en la colonia Heroica Veracruz, una zona donde el río nunca había llegado.

La ciudad llena de escombros y lodo

En medio del dolor, también aflora la solidaridad. Decenas de camionetas particulares llegan desde comunidades cercanas y municipios vecinos cargadas con víveres, ropa y medicamentos. Son los propios ciudadanos quienes, entre la tristeza y la esperanza, levantan de nuevo a una ciudad en ruinas que aún no termina de contar sus pérdidas.

En este contexto de caos, la tarde de este miércoles, residentes del bulevar Raymundo Martínez, del ejido Pueblo Nuevo, denunciaron que en el centro de la comunidad las corporaciones utilizan las banquetas de dicho bulevar para depositar grandes cantidades de escombros, acarreados desde la colonia San Antonio.

La ciudad llena de escombros y lodo

“No entendemos para qué nos vienen a dejar más basura, colchones y muebles enlodados. Nosotros apenas estamos limpiando y ahora, en lugar de ayudar a llevarse lo que sacamos, nos están echando más. Estamos muy molestos y exigimos que se lleven todo», refirió una de las vecinas.

Por Redactor1