Por: Mónica Tejeda Hernández
Xalapa, Ver.- Actores políticos del Partido Revolucionario Institucional de Veracruz se reunieron este sábado 2 de mayo para rendir un homenaje a dos presonajes que marcaron a este partido, Fidel Herrera Beltrán y Rosa Borunda de Herrera. No fue un acto menor ni improvisado; fue, más bien, un reencuentro entre nombres, historias y lealtades que aún gravitan en la vida pública del estado.
La develación de una placa conmemorativa reunió a familiares, excolaboradores y actores políticos que, en distintos momentos, caminaron al lado del exgobernador. Ahí estuvieron Rosita Herrera Borunda y Agustín Herrera Beltrán, acompañados de una larga lista de personajes que formaron parte de aquel círculo cercano que operó, decidió y construyó desde el poder. El ambiente, más que solemne, tuvo tintes de evocación: un repaso emocional y político de lo que fue una administración que todavía genera conversación.
En representación de la dirigencia nacional priista, Jorge Meade Ocaranza acudió con un mensaje que buscó equilibrar lo institucional con lo personal. Mientras tanto, la dirigencia estatal, encabezada por Adolfo Ramírez Arana y Carolina Gudiño Corro, arropó el evento junto a legisladores, autoridades municipales y militantes. Como parte del homenaje, se proyectó un video que sintetizó la trayectoria pública de Herrera Beltrán y el papel de Rosa Borunda en el ámbito social.
Rosita Herrera Borunda habló desde la memoria íntima, no desde la tribuna política. Recordó a sus padres como referentes de vida, insistiendo en que el legado que dejaron no se mide únicamente en cargos o decisiones, sino en valores: el trabajo constante, la cercanía con la gente y la convicción de servir. Su mensaje no buscó grandilocuencia, sino conexión emocional con quienes compartieron ese trayecto.
En contraste, Adolfo Ramírez Arana optó por una narrativa más política. Reivindicó la figura de Fidel Herrera como un operador experimentado, un hombre formado en las urnas y en el territorio. Lo describió como alguien que entendía la política no solo como confrontación, sino como construcción de acuerdos, incluso con la oposición. Y en ese mismo trazo, colocó a Rosa Borunda como una pieza clave en el engranaje social de aquel gobierno.
Jorge Meade, por su parte, tomó distancia del discurso formal para hablar desde la experiencia personal y dibujó a Herrera Beltrán como un político de oficio, sí, pero también como un hombre que sabía moverse en los matices del poder. En tiempos donde dijo, la política parece diluirse entre la improvisación, evocó su figura como referencia de una etapa distinta, con mayor claridad de rumbo y capacidad de decisión.
Al final se entonó el Himno a Veracruz creado en el sexenio de Fidel Herrera, este canto simbólico instaurado por el exgobernador priista fue canta con orgullo por militantes, dirigentes y asistentes que, más allá de filiaciones, participaron en un ejercicio de memoria colectiva.
