Tamiahua, Ver.- A pesar de las protestas, la alcaldesa Citlali Medellín cumplió su amenaza de cobrar 20 pesos a los turistas que ingresan a la playa. Justo en la entrada al puente Cabo Rojo se instaló un módulo de cobro, en el que se detenía a los automovilistas y se les requería el “donativo”.

Por primera vez en la historia de este municipio, las playas dejaron de ser libres y se convirtieron de cuota, violando con ello diversas legislaciones federales e incluso, en materia fiscal. Pero, más allá de las repercusiones legales, los turistas se están llevando una pésima imagen de Tamiahua. La presidenta se justifica diciendo que fue un acuerdo de cabildo.

Desde temprana hora, un grupo de jóvenes fueron colocados cerca del acceso al puente, con la tarea de detener con amabilidad los autos y pedir el donativo a los conductores. La mayoría de los visitantes se sorprendía y pregunta por qué el cobro. La respuesta era, que el dinero se usaría para la limpieza de la playa.

La propia presidenta municipal, Citlali Medellín Careaga estuvo cobrando a los turistas, eso sí, bien custodiada por sus escoltas. Llama la atención el hecho de que el comprobante de pago, que entregaban a los donantes, no reunía los requisitos fiscales, pues incluso, ni siquiera tenía el sello del ayuntamiento. La pregunta que nadie respondió fue, ¿quién guardará y administrará el dinero recaudado?

Por ALF