Abandona DIF de Cerro Azul a familias en extrema pobreza

Cerro Azul, Ver.- Mientras que la presidenta del Sistema Municipal del DIF, Aurora Reyes Juárez, percibe más de 30 mil pesos mensuales y su hermano, el alcalde Carlos Vicente Reyes Juárez, un promedio de 8 mil pesos diarios, familias en extrema pobreza tienen que sobrevivir con apenas 50 pesos al día, pero además el organismo asistencial les niega toda clase de ayuda.

Los hermanos Aurora y Carlos se han convertido así en los nuevos ricos de Cerro Azul, con una vida de lujos para hacer honor a su apellido, mientras que decenas de familias enfrentan la peor de las miserias.

Un ejemplo es la pareja de ancianos formada por el señor Clotilde Santiago Rómulo, de 71 años, y Flora Librado Reyes, de 70, quienes ante tantas negativas de ayuda social, optaron por ya no acudir al DIF Municipal.

La situación de la pareja contrasta con lo que pregona la presidenta del DIF en los pocos eventos públicos a los que asiste, en los que se ufana de decir que las familias más necesitadas y en situación vulnerable son la prioridad.

El matrimonio de referencia habita una choza en paupérrimas condiciones en la calle 16 de Septiembre de la colonia Nueva Mirador, en el sector más marginado de la ciudad, sin servicios básicos y calles destrozadas por falta de mantenimiento.

En la casa también vive la hija de ambos, María Inocencia Santiago Librado, de 30 años, madre soltera sin trabajo fijo, por lo que se dedica a lavar, planchar y hacer otras actividades domésticas en distintas casas para llevar el sustento para su menor hija, Cruz Joselín.

“Nunca nos han dado una ayuda, ni despensas ni nada, mejor ya no vamos al DIF ¿a qué va uno?”, reprochó doña Flora Librado, quien recalca que la mayor parte del tiempo su familia pasa serias dificultades para obtener alimentos, pues, aunque tienen otro hijo, poco les ayuda ya que sufre de alcoholismo.

Las condiciones en las que viven son tan precarias que el espacio donde tienen sus raídos colchones lo utilizan también como cocina, área que se moja cada vez que llueve debido a que las láminas del techo están sumamente corroídas.

Otra situación a la que se enfrentan es la insalubridad, ya que el piso de la vivienda es de tierra. Cuando algún miembro de la familia enferma acude al Hospital de la Comunidad o al Centro de Salud, donde reciben atención médica gratuita gracias a que están inscritos en el Seguro Popular, pero la consulta es lo único que obtienen, pues no les dan medicinas y las tendrían que comprar.

“¿Pero con qué dinero vamos a comprar medicina si no hay ni para comer. Tenemos el Seguro Popular y sí nos atienden, pero nos dicen que tenemos que comprar medicinas. Cuando mucho tenemos para sopa y frijoles”, replica el señor Clotilde Santiago.

El anciano añade que, precisamente a falta de medicinas, perdió la vista en un ojo y ahora únicamente se dedica a extraer cobre de las llantas viejas, con lo que obtiene un ingreso de entre 30 y 50 pesos al día.

“Nosotros somos los olvidados. Por aquí vino el presidente nomás cuando quería los votos. Y al DIF ya ni vamos, nunca nos apoyan. Nosotros vemos cómo sobrevivir”, concluyó el anciano.

Por ALF