En la inauguración del III Congreso Internacional de Etnohistoria de América: origen, desarrollo y porvenir de la disciplina, que se lleva a cabo desde este lunes y hasta el próximo 10 de noviembre, en el Auditorio Fray Bernardino de Sahagún del Museo Nacional de Antropología, la secretaria técnica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Aída Castilleja, señaló que México tiene una larga tradición de estudios acerca de la población nativa, prehispánica y colonial, que en justicia comenzó desde tiempos virreinales.
“Esa tradición fue y sigue generando especializaciones que vinculan no sólo las fuentes de información o de la realidad —pretérita o presente— sino también a las disciplinas, metodología y técnicas. A mediados del siglo XX se integró la etnohistoria como una disciplina antropológica, impulsada por la necesidad de aprovechar en nuestro país el estudio del descubrimiento y poblamiento de América, como fenómeno cultural de gran trascendencia.
“Ese proceso —continuó— había dejado una documentación amplia, por lo que fue preciso, en aras de la construcción de un imaginario nacional apoyado en el origen indígena, reunir la erudición historiográfica con las interpretaciones y teorías antropológicas para conformar un corpus y una práctica disciplinar capaces de enfrentar ese reto”, sostuvo la doctora Castilleja.
En la apertura del encuentro, que se enmarca en los 40 años de creación de la Dirección de Etnohistoria del INAH, la secretaria técnica abundó que en 1973, en el seno de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), nació la Licenciatura en Etnohistoria, y cuatro años más tarde, en 1977, el Departamento Etnohistoria, impulsado por Wigberto Jiménez Moreno, y la maestra Bárbara Dahlgren fue la primera en dirigirlo; ahora conmemoramos sus cuatro décadas con este III Congreso Internacional.
“El departamento, como otras áreas similares del INAH, se constituyó en 1983 en Dirección de Etnohistoria, misma que se ha destacado por la calidad de las investigaciones realizadas por su importante cuerpo académico”.
En su intervención, el titular de la Dirección de Etnohistoria, Cuauhtémoc Velasco, señaló que en este tercer congreso se darán a conocer los más recientes estudios sobre relatos deconstruidos de la conquista española, los códices, la iconografía prehispánica y virreinal, la nobleza indígena, las misiones, la alimentación, las creencias religiosas, así como las fuentes de información, metodología y técnicas de la etnohistoria, entre otros temas.
Asimismo, recordó que desde sus primeros años, las investigaciones realizadas en el entonces Departamento de Etnohistoria, han atendido preferentemente el esclarecimiento e interpretación de la historia indígena, destacando los códices prehispánicos y coloniales. “Por poner un ejemplo, en 1882 se publicó el libro Corazón de Cópil, un análisis de 21 fuentes y crónicas redactadas en el siglo XVI, que se ocupan del corazón de la antigua Tenochtitlan y del Recinto Sagrado del Templo Mayor”.
Guadalupe Suárez, investigadora de la Dirección de Etnohistoria e integrante del comité organizador del encuentro académico, sostuvo que el congreso tiene como objetivo reflexionar sobre el origen, presente y futuro de la etnohistoria en los ámbitos de la investigación, la docencia y la praxis.
Durante cinco días se impartirán conferencias magistrales, mesas redondas, ponencias, exposición de carteles, paneles de discusión y se inaugurará la exposición Etnohistoria 40 años, contribuciones y trayectorias.
