La falta de capacidad de “El Tartamudo” lo lleva a perder notaría, pese a mover argucias

XALAPA, VER.- A patadas y con el agua hasta el cuello, el notario Miguel Ángel Colorado Cessa está a punto de perder la patente que jamás mereció: su oficina se le derrumba entre ineptitud administrativa, desesperados enroques de sótano y el escandaloso rastro de haberle pagado a agencias internacionales para borrar sus vínculos ilegales.
El andamiaje profesional de este fedatario improvisado, sostenido históricamente por el nepotismo y las influencias hoy colapsa bajo el peso de su propia mediocridad.

El patético enroque que naufragó

Ante la inminencia del desastre, el tristemente célebre “tartamudo” intentó tejer una jugada desesperada: un enroque a puerta cerrada con Jorge Schleske Tiburcio, fedatario de Coatepec, con el fin de burlar la ley y conservar el hueso por la vía de la simulación.
Pero el teatro se le cayó a pedazos al también conocido como “Dedo”. Lo que pretendía manejarse como un discreto intercambio de favores de última hora se convirtió de inmediato en un escándalo a voces dentro del Colegio de Notarios, desnudando la desesperación de un hombre que sabe que el cargo le quedó monumentalmente grande.

Eliminalia y la sombra del pasado que no se puede borrar

El prontuario de Colorado no es solo de ineficiencia; carga con los peores fantasmas de procesos e investigaciones internacionales por presuntos nexos ilegales que tuvieron impacto en cortes de Estados Unidos.
Incómodo con su propia historia y con los expedientes que documentan su ruta, Miguel Colorado recurrió al cinismo digital. Tal como lo reveló la investigación global Story Killers (Forbidden Stories), el notario veracruzano figuró en las costosas listas de clientes de Eliminalia, la infame empresa española dedicada a «borrar el pasado» de personajes políticos y empresarios turbios mediante desindexación y saturación de portales.
Pagar miles de euros para desaparecer notas periodísticas retrata de cuerpo entero a un fedatario aterrado por su propia huella. Irónicamente, el hombre cuya única función oficial es dar fe de la verdad gastó una fortuna en falsificar su historial.

El fin de la farsa

El inminente desalojo de Miguel Colorado de su notaría no es una jugada del destino, sino la consecuencia lógica de un sistema de privilegios que choca con pared cuando la ineptitud se vuelve insostenible. Su caída deja una lección ineludible: los imperios construidos sobre influencias y silencios comprados siempre tienen fecha de caducidad.

Por Redactor1