Angélica estaba viendo «Destino Final» en su computadora antes de irse a trabajar aquel 19 de septiembre de 2017. Teniendo el turno vespertino en su centro laboral, podía darse el lujo de aventarse una película o un par de capítulos de una serie antes de prepararse para comenzar la jornada.
Esa mañana, ya había salido a desayunar al mercado de la colonia Narvarte Poniente, en la alcaldía Benito Juárez, y justo cuando lo hizo, dirigiéndose para su fonda favorita, el simulacro se llevaba a cabo en la capital. Ella recuerda haber mencionado a su pareja que los altavoces que reproducen la alerta sísmica, se habían escuchado en un volumen moderado, pero lo dejó pasar, como cualquier otra cosa de las que dejamos pasar en la vida.
Eran las 13:14 horas del 19 de septiembre del 2017, cuando Angélica decidió pausar la película y pararse frente a un espejo para admirar el outfit con el que iría a trabajar, cuando entonces, la sorprendió la alerta sísmica, seguida de un golpe que sintió en las plantas de los pies y que fue recorriendo rápidamente el resto de su cuerpo.
Salió corriendo de la recámara rumbo a la salida del departamento, pero para entonces, el barandal que sostiene las escaleras que conducían a la salida del edificio, ya «parecía de chicle». Ese 19 de septiembre del 2017, día en que se conmemoraba un aniversario más del trágico terremoto de 1985, la historia le tenía preparado a México otro terremoto. Cinco años después, en 2022, otra vez un 19 de septiembre, la tragedia prácticamente se repitió.
La magnitud de 8.1 es una que no podrá olvidarse por ser la primera registrada como parte del primer terremoto fechado al 19 de septiembre. Este terremoto tuvo epicentro en las costas de Michoacán y afectó considerablemente al centro y sur del país, especialmente a la Ciudad de México.
Se registraron más de 6,000 muertes y miles de edificios destruidos. Para el 20 de septiembre, según los archivos históricos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) consultados por El Heraldo de México, un nuevo temblor de magnitud 7.6 agravó los daños estructurales ya causados por el primer evento.
El terremoto del que nos cuenta Angélica al inicio de este recuento, precisamente corresponde al segundo registrado la misma fecha del ocurrido en 1985. Era 19 de septiembre del 2017 cuando un terremoto de 7.1 sacudió nuevamente el centro del país, en punto de las 13:14 horas, afectando no solo a la Ciudad de México, sino también a Puebla y Morelos. 12 días antes, el 7 de septiembre, un sismo de magnitud 8.2 golpeó a Oaxaca y a Chiapas, siendo el más fuerte registrado en México en el último siglo.
Exactamente cinco años después del terremoto de 2017 y 37 años después del sismo de 1985, otro sismo de magnitud 7.7 sacudió México. Con epicentro frente a la costa de Coalcomán, Michoacán, este temblor se sintió en varios estados del país, desde la Ciudad de México hasta Chihuahua. Aunque las coincidencias en las fechas han generado muchas preguntas y rumores en redes sociales, expertos en sismología de la UNAM, como el doctor Luis Quintanar Robles, aclaran que estas coincidencias son puramente azarosas y que no existe evidencia científica que sugiera una conexión entre los sismos y las fechas.
A pesar de la percepción popular de que septiembre es el mes de los sismos, los registros del Servicio Sismológico Nacional (SSN), recopilados durante más de 111 años, desmienten esta creencia. Si bien los eventos de 1985, 2017 y 2022 han quedado grabados en la memoria colectiva, los datos muestran que la actividad sísmica no está concentrada en este mes en particular. Los expertos coinciden en que los terremotos no pueden predecirse y que no siguen patrones estacionales.
