Con los calificativos de “rapiña”, “buitres”, “carroñeros” y “ladrones”, usuarios en redes sociales evalúan el servicio de los concesionarios de transporte de carga especializada, es decir, las grúas.
Y los adjetivos coinciden a la perfección, debido a las redadas por las principales vialidades en busca de automovilistas incautos y blanco fáciles de los operarios en complicidad con los agentes de Tránsito.
Por igual en Xalapa, en Veracruz, Boca del Río, Córdoba, Orizaba y Coatzacoalcos, los propietarios de vehículos denuncian por medio de sus perfiles en redes sociales de los abusos de las grúas en la entidad.
Y con las denuncias, los usuarios evidencian la ilegalidad de la operación de las grúas.
La principal queja de los automovilistas gira alrededor de los excesivos cobros de las empresas de arrastre de vehículos en una evidente colusión con las autoridades de la Dirección General de Tránsito y Seguridad Vial (DGTSV), al exigir montos de entre los 12 mil a los 14 mil pesos a los concesionarios, más un pago adicional por concepto de la multa por parte de la dependencia. Lo anterior, aun cuando los servicios estipulados contemplan cobros de no más de 370 pesos y de 37 pesos por servicio de corralón.
Además, los usuarios revelan irregularidades múltiples con el servicio de las grúas. En Xalapa, considerada la ciudad más afectada por las estafas de los concesionarios, las empresas operan sin placas ni permisos a la vista.
Otros han revelado que los operarios realizan maniobras a mano, empujones y hasta patadas, incluso con los riesgos para ellos mismos y los daños causados a la unidad.
Un caso más es que, por ley, las grúas solo pueden transportar un vehículo por servicio, pero en el centro de la capital los empresarios pueden atiborrar una sola plataforma con dos o más motocicletas.
Por Arturo Arellano Camarillo // Foto de Rafael Rodríguez Ávila
