Un grupo de científicos en una misión de investigación en el Golfo de México logró capturar imágenes de un calamar gigante que sin querer posó para ellos después de confundir su cámara de luz con un señuelo.
En 2012 la doctora Edie Widder, fundadora de la Asociación de Investigación y Conservación del Océano, formó parte de un equipo que observó por primera vez a un calamar gigante frente al archipiélago de Ogasawara en Japón.
CALAMAR A LA VISTA
Ahora, Widder desarrolló un sistema de luz LED –– que tiene la apariencia de una medusa bio-luminiscente–– para el proyecto llamado Medusa.
Cuando se encontraban aproximadamente a 160 kilómetros del suroeste de Nueva Orleans, sumergidos 759 metros en el océano, los investigadores decidieron encender el dispositivo especial. Para su sorpresa justo en ese momento apareció el calamar.
Los investigadores sólo habían observado tiburones linternas, medusas de aguas profundas y camarones antes de que apareciera el calamar gigante.
La misión de dos semanas se financió gracias a la Oficina de Exploración e Investigación Oceánica, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
TOMAR NOTA DEL ACONTECIMIENTO
Tras conseguir las imágenes, los científicos publicaron sus notas en un blog para NOAA, donde los doctores Sönke Johnsen y Edith Widder describieron que el animal medía entre tres y cuatro metros de largo.
Por su parte, el doctor Nathan J. Robinson, colega de Widder, y quien observó por primera vez a la criatura mientras descargaba archivos de Medusa, comentó para The New York Times que su corazón «se sentía como una explosión» cuando vio aparecer los tentáculos en la pantalla.
“EL CALAMAR ES UN JUVENIL E HIZO UN AGARRE AL SEÑUELO CON DOS TENTÁCULOS, EXPLORANDO BREVEMENTE ANTES DE QUE SE ALEJARA”.
Widder no creía que tuviera la oportunidad de ver al animal de nuevo. El animal tenía unos tres metros de largo, aunque carecía de sus dos tentáculos más prominentes, por lo que se cree que en origen pudo medir ocho y nueve metros.
CALAMARES GIGANTES
Los calamares gigantes son criaturas esquivas, por razones obvias relacionadas con las profundidades marinas. Anteriormente su existencia solo estaba marcada por cadáveres que flotaban en la superficie del océano.
El equipo de investigación escribió en el sitio web de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que los calamares gigantes que eran «una vez monstruos a los que temer ahora son criaturas curiosas y magníficas que se deleitan».

