Los municipios más afectados por la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidraúlica (fracking), aunado a problemas de salud y desplazamiento de sus comunidades, son Chumatlán, Coahuitlán, Coatzintla, Coxquihui, Espinal, Coyutla, Filomeno Mata, Gutiérrez Zamora, Mecatlán, Papantla, Poza Rica y Tecolutla, afirmó Victoria Cheneaut, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-Golfo).
“Veracruz es el estado más afectado con 900 mil hectáreas que potencialmente podrían ser ocupadas para la práctica del fracking; esto es, el 38 por ciento del territorio totonaca estará ocupado por la explotación petrolera” afirmó la investigadora.
A ello, Cheneaut sumo el riesgo por el anuncio de la Secretaría de Energía sobre la próxima licitación de la ronda 2.5 para la explotación de gas natural en suelo veracruzano.
Además, advirtió que los flujos migratorios de poblaciones campesinas e indígenas se incrementará por la expropiación o despojo de tierras a los ejidatarios.
“La población rural quedará desamparada porque se establecen mecanismos de despojo de tierras porque los propietarios quedan sin protección legal; se está produciendo un despojo de tierra que va a aumentar las corrientes migratorias de la población, debido a la imposibilidad de trabajar las tierras” pronosticó la académica del CIESAS.
A esto, apuntó el golpe para la afectación a la población indigena, al afectar el fracking a las comunidades tepehua, otomí nahua y totonaco, esta última, etnia que es mayoría en Chumatlán, Coahuitlán, Coatzintla, Coxquihui, Espinal, Coyutla, Filomeno Mata y Mecatlán.
