Sierra del Totonacapan, Ver.- Habitantes de esta zona totonaca responsabilizan a los campesinos beneficiarios del programa federal “Sembrando Vida” por la inundación que sufrieron tras el paso de la tromba tropical número 25.

Lugareños aseguran que, durante dicho fenómeno meteorológico, ocurrido la noche del pasado sábado 8 de agosto, distintas corrientes de agua arrastraron la palizada que los beneficiarios de «Sembrando Vida» dejaron en las colinas que desmontaron, y esto taponó el afluente, lo que provocó que se desborde del arroyo en Coyutla. Por ello, más de 1,500 familias de Coyutla, Espinal, Chumatlán, Filomeno Mata y Mecatlán resultaron damnificadas al terminar sus casas bajo el agua; asimismo, dos adultos mayores y un niño fallecieron al quedar bajo un alud de tierra al deslavarse el cerro en el que habitaban.


Señalan a beneficiarios de “Sembrando Vida”

Habitantes de los municipios afectados responsabilizan directamente a los campesinos del programa federal “Sembrando Vida” como culpables del desastre del pasado 08 de agosto, ya que meses atrás desmontaron decenas de hectáreas maderables con el objetivo de acceder a los recursos de dicho fondo, en el cual entregan 5 mil pesos mensuales con la finalidad de que pudieran sembrar árboles frutales, sin embargo, fueron muchos los que “engañaron al sistema” que buscaba apoyar a los dueños de terrenos no trabajados, por lo que deforestaron deliberadamente terrenos ya sembrados; muchos de ellos con cientos de árboles de todo tipo, entre ellos maderas preciosas.

Sergio Eduardo Rivera, coordinador operativo de la Asociación Civil Calixaxan, señaló que el programa federal tiene buenos objetivos y que no promueve en sí mismo la deforestación, pero desafortunadamente en su implementación y por la falta de rigor de la coordinación operativa provocó que mucha gente talara sus terrenos para poder participar en ese programa.


“Desmontaron sus cafetales, monte alto y achaguales maduros para recibir una cantidad mensual y hacer lo mismo que hacen siempre, pues no hacen nada extraordinario, debieron ser más explícitos”, apuntó Rivera.

Con ese programa hay familias que tienen varias hectáreas de terreno que se están llevando más de 20 mil pesos mensuales, tienen dentro a esposos, hijos, hermanos y todos cada mes reciben dinero.

Por este hecho, la Asociación Calixaxan realizó la denuncia de la deforestación innecesaria de varias parcelas para acceder a fondos del Gobierno Federal a través de dicho programa, que exige que los predios estén sin ocuparse.


Muchos tuvieron que tumbar sus árboles para presentar sus terrenos sin nada y cumplir con las características y así poder ser partícipes, por lo que solicitaron la intervención de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para que tome cartas en el asunto, ya que perjudica a todos, señalan a través de la Asociación.

Sin embargo, la acusación es más grave, ya que al talar y desmontar cientos de hectáreas la palizada no fue desechada de forma correcta, por lo que al presentarse la tromba de días atrás la gran cantidad de troncos se convirtieron en “tapones” gigantescos que bloquearon el flujo del agua y desencadenaron la terrible inundación que afectó a cientos de familias.


Mencionaron que la tala inmoderada de árboles por parte de los campesinos está acabando con los pulmones del planeta, además de eliminar el hogar de varios animales, por lo que asegura que es necesario parar el desmonte de los cerros, ya que ante eso también la tierra queda vulnerable y ante tanta precipitación el suelo se desliza y surgen los deslaves, como los ocurridos semanas atrás en los municipios de Filomeno Mata y Mecatlán.

Sin embargo, la acusación es más grave, ya que al talar y desmontar cientos de hectáreas la palizada no fue desechada de forma correcta, por lo que al presentarse la tromba de días atrás la gran cantidad de troncos se convirtieron en “tapones” gigantescos que bloquearon el flujo del agua y desencadenaron la terrible inundación que afectó a cientos de familias.


La peor inundación de la historia

Agustín Salazar, vecino de la villa de Coyutla, señaló que fue la peor de las inundaciones que vivieron en toda la historia, pues hace 40 años tuvieron una semejante, pero los daños no fueron tantos debido a que no había tanta población viviendo cerca del arroyo.

“En octubre del 1999 también hubo afectaciones, el arroyo nos tiró el puente en la entrada de la comunidad y la gente se inundó, sí, pero los daños no fueron como los del pasado 8 de agosto, aquí sí los dejó sin nada”, dijo Salazar.


Añadió que después de esa crecida del afluente el Ejército Mexicano reforestó la parte de donde actualmente se encuentra el cárcamo de bombeo y también a orillas del afluente, pero después de varios años la misma gente se encargó de tumbar los árboles para usarlos de leña.

Por su parte, el coordinador operativo de la Asociación Civil Calixaxan coincidió que las afectaciones de la tromba tropical #25 han sido las peores de las más de 25 inundaciones que se han registrado en Coyutla; hizo mención que la palizada es la causante de todo.


“Esta corriente tuvo 100 veces más palizada que cualquier inundación que hayamos tenido en la historia”, dijo, en mención que los desechos forestales agravaron el problema, además que la construcción de la carretera estatal tuvo relación, pues la antigua vía de grava estaba un metro debajo de la actual vialidad; “ahora cada vez que llueve el arroyo se sale de su cauce en la entrada de Coyutla y se forma un dique y eso hace que el agua busque salida”, comentó.

Por su parte, la señora Teresa Acosta, conocida como doña Palilla, vecina de Comalteco, Espinal, dijo entre lamentos que las pérdidas en su comunidad son incalculables, incluso la califica como más grave que la de 1999. “En el 99 el agua llegó a la azotea, pero fue gradual, nos dio tiempo de resguardarnos, pero esta vez, aunque el agua solo llegó arriba de la cintura, fue tan imprevisto que no nos dio tiempo de nada, subió muy rápido”, lamentó.


La tragedia pudo evitarse

Cientos de habitantes aseguran que la pesadilla que vivieron pudo evitarse, ya que fue el exceso de troncos y basura de los terrenos desmontados lo que provocó que la lluvia no pudiera fluir de forma regular, por lo que se formó un tapón que desencadenó encharcamientos graves y finalmente el desborde del riachuelo, además que la palizada llegó a las calles, lo que generó una trampa imperceptible que empezó a retener la basura, provocando que el agua de lluvia no corriera hacia su destino y convirtió las vías en ríos y las explanadas en lagos.

Del mismo modo, en los puentes la basura se quedó atorada, impidiendo la circulación del agua y la corriente se abrió paso como pudo, atravesando viviendas, escuelas, negocios y todo a su alrededor, asimismo, al desviar su cauce natural la lluvia acumulada arrastró vehículos e inundó las casas hasta casi dos metros de altura. Finalmente, el agua llegó hasta los potreros donde también se llevó con furia al ganado que se encontró en su paso.


Existen algunas teorías que señalan a los puentes como culpables de detener el flujo de la corriente, pues aseguran que son muy pequeños y no permiten la fluidez y por ello se taponaron y se desencadenó la desgracia, por lo que dichas minorías tomaron justicia con sus propias manos y derribaron el puente del callejón Benito Juárez.

Actualmente, tienen en la mira al puente de la calle Vicente Guerrero y Pípila, por lo que amagan que en próximos días realizarán la demolición. Aunque la gran mayoría de los vecinos no está de acuerdo con estas acciones, ya que insisten que los puentes no desencadenaron la inundación, sino que se debió a la palizada que los campesinos de «Sembrando Vida» dejaron en sus predios tras la tala inmoderada de árboles.


Campesinos se defienden

Ante las acusaciones, el señor Leobardo, quien es beneficiario del programa «Sembrando Vida», niega que sean responsables de la tragedia, pues no han causado deforestación, ya que para ser beneficiario del programa federal las hectáreas que solicitan no deben de tener árboles, y es evidente cuando acaban de hacer la tala, situación que notarían los inspectores.

“Debes tener tu terreno sin árboles, follaje de acahual de un metro o metro y medio, es una de las características primordiales”, indicó Leobardo.

Agregó que cuando una persona desmonta se percibe, ya que dejan los troncos y cuando van los ingenieros a supervisar si cumplen o no con el requisito, ahí se dan cuenta si talaron sus árboles, además, si tienen más de cierta cantidad de estos en el predio no entran. “Por eso yo pienso que no, los sembradores de vida no tenemos nada que ver con el desastre ocurrido el pasado 8 de agosto», finalizó.

Por Enrique González Morales


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Por ALF