Poza Rica, Ver.- Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, Poza Rica fue escenario de una marcha histórica en la que mujeres de diversas organizaciones, colectivos y ciudadanas se unieron para alzar la voz en contra de la violencia de género, el acoso y las desapariciones de mujeres en la región. La protesta, que recorrió las principales calles de la ciudad, estuvo marcada por manifestaciones contundentes que reflejaron el descontento social hacia las autoridades y varios sectores de la sociedad.
La marcha comenzó con una intervención significativa por parte de Maricel Torres Melo, integrante del colectivo de búsqueda María Herrera. Durante su discurso, subrayó la gravedad de las desapariciones de mujeres en la región, anunciando que, en las próximas semanas, realizarán recorridos por los centros de reclusión (CERESOS) para continuar con la búsqueda de las víctimas.
“Hay muchas mujeres desaparecidas que necesitan ser encontradas. No vamos a dejar de buscarlas”, expresó Torres Melo, quien pidió el apoyo de la sociedad para visibilizar este problema.
Sin embargo, la marcha no solo se centró en las desapariciones, sino que también fue un espacio para denunciar abusos de poder y actos de violencia sexual. En la fachada del Palacio Municipal, las manifestantes realizaron pintas que exigían justicia y respeto por los derechos de las mujeres. En un acto de denuncia colectiva, colocaron un tendedero con nombres y testimonios de presuntos acosadores y violadores.
Entre los nombres destacados en estos carteles se encontraban funcionarios públicos, incluidos el alcalde Fernando Remes Garza, así como docentes y trabajadores de Pemex, quienes fueron señalados en diversas denuncias.
El alcalde, conocido popularmente como “El Pulpo”, fue uno de los principales blancos de la protesta. En un acto simbólico de repudio, las manifestantes exhibieron una piñata que representaba al edil, caracterizado como Úrsula, la villana de «La Sirenita». La imagen reflejaba el descontento hacia su administración, cuya figura se asoció con la impunidad y el desdén hacia las víctimas de violencia.
La marcha culminó con consignas de justicia y equidad para las mujeres, así como una exigencia de que las autoridades locales tomen medidas concretas en la lucha contra la violencia de género. Las manifestantes dejaron claro que no se detendrán hasta ver resultados tangibles y la creación de políticas públicas que garanticen la seguridad de todas las mujeres en la región.
En Poza Rica, este 8 de marzo no solo fue una fecha de conmemoración, sino un grito firme que retumbó en las calles, recordando que la lucha por la igualdad y la justicia está lejos de terminar.








