A medida que Internet fue creciendo en popularidad, el sector del comercio tampoco tardó en darse cuenta del gran potencial que tenía la World Wide Web para sus negocios. Fue entonces cuando nació el concepto de e-commerce, que no es otra cosa que el comercio electrónico. En los últimos años, las ventajas que ofrece la compra y venta de productos a través de las redes sociales y las páginas web se han impuesto a las reservas que algunos tenían en sus orígenes.
El e-commerce es ya un fenómeno global, por lo que no es de extrañar que también tenga un impacto significativo en España. Según se extrae del informe Estudio Anual de eCommerce 2018, 7 de cada 10 españoles en edades comprendidas entre los 16 y los 65 años realizaron como mínimo una compra por Internet el año pasado. Además, los internautas prefieren hacerlas desde un ordenador por ser más práctico que un smartphone o tablet y gastan de media 77 €.
¿Pero qué explica el éxito del comercio en línea? En primer lugar, hay que tener en cuenta los beneficios que trae a los consumidores: es más fácil encontrar precios reducidos, pone a su disposición una mayor oferta de productos y resulta cómodo poder comprar desde el sofá de casa. Por otro lado, las tiendas online no existirían si no tuvieran ventajas también para las empresas: Internet ofrece una mayor distribución y más facilidad para encontrar clientes, y también reduce costos.
Los recién llegados al mundo del e-commerce pueden aprender, y mucho, de otras compañías que ya saben lo que es triunfar en el mundo del comercio electrónico. Amazon es, sin duda alguna, el rey de las tiendas en línea y, con un valor de 207,59 millones de dólares, es considerada la empresa minorista más grande del mundo internauta. Le siguen plataformas como Aliexpress, que en el Día del Soltero chino batió todos los récords ingresando más de 30.000 millones de dólares en ventas.
Copiar el modelo de negocio de Amazon y Alibaba no necesariamente puede traerle al empresario los mismos beneficios, pero sí que existen ciertas claves a tener en cuenta si se quiere triunfar. Es importantísimo crear contenidos optimizados que puedan llegar a ser posicionados por los motores de búsqueda, así como diseñar una interfaz fácil de usar para el usuario. El sistema de pago tiene que ser claro y seguro y hay que ofrecer un buen servicio post-venta para fidelizar clientes.
Además de todo esto, cada vez es más importante tener también presencia en las redes sociales. Marcará la diferencia que un influencer promocione el producto o servicio que ofrece una compañía a través de su cuenta de Instagram. Si se explotan bien todas las posibilidades de las plataformas sociales, será más fácil que el mensaje llegue de forma directa al público potencial y, así, que el negocio de e-commerce de un gran salto al estrellato.
