No es un secreto que la FIFA siempre ha sido muy celosa del torneo de fútbol que se disputa en los Juegos Olímpicos. Empezó sin permitir que fueran futbolistas profesionales y después limitando la edad a menores de 23 años con 3 refuerzos mayores. No quieren que ningún torneo le pueda quitar reflectores a la Copa del Mundo.
Es normal que para la FIFA el evento más importante y que genera muchísimo dinero es el Mundial. El que haya un torneo de fútbol dentro de los Juegos Olímpicos siempre ha generado un roce entre el Comité Olímpico Internacional y el máximo organismo del fútbol mundial, tanto así, que los Olímpicos no son fecha FIFA, por lo cual no se obliga a los clubes a prestar a sus futbolistas.
La pandemia que azota al mundo ha logrado la empatía entre los dos organismos. No había elementos para que los Juegos Olímpicos de Tokyo se disputarán en el 2020 y se tuvieron que mover al 2021, modificando la edad de los jugadores que estaban pensados en ser sub-23 y que un año después ya tendría 24 años.
Lucha de intereses entre seguir cuidando la Copa del Mundo y limitar el fútbol olímpico o ser solidarios con el nuevo calendario y mantener la categoría 97 que aunque permitiría que algunos tuvieran 24 años, también los dejaría terminar el proceso que empezaron.
La FIFA se comportó a la altura. Entendió el momento tan complicado que vive el mundo y lo difícil que va a ser acomodar tantas cosas que se van moviendo y accedió a mantener la categoría. Lo que parecía muy difícil se logró. Hoy nos podemos ilusionar con tener un torneo de fútbol olímpico con lo mejor disponible. Vámonos, que la pasen bien.
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