Tihuatlán, Ver.- Además de su discapacidad, las personas en estas condiciones enfrentan otras barreras que les dificultan su inclusión social, impuestas principalmente por la ignorancia, la discriminación e incluso la falta de aplicación de la legislación a su favor.
A pesar de que existen leyes para protegerlos y estimular su desarrollo, la aplicación no se lleva a cabo a cabalidad, lamentó la licenciada en Trabajo Social, Elizabeth Cruz Mendoza, pues tan solo el tema de la inclusión laboral es prácticamente letra muerta.
“No he podido observar en forma particular una política pública en la cual se planteen programas o acciones que la autoridad aplique para asegurar los derechos ya establecidos, pues tan solo un ejemplo: Cuando alguna persona con discapacidad acude a solicitar empleo formal, simplemente son discriminados y no hay empresa que tenga área laboral para discapacitados”, enfatizó.
DERECHOS UNIVERSALES
En vísperas del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, a conmemorarse este 3 de diciembre, añadió que, como algo universal, toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad, sin embargo apuntó que las personas con discapacidad tienen menos oportunidades económicas y un mínimo acceso a la educación, así como a la falta de servicios que les facilite la vida.
La trabajadora social hizo notar que la ignorancia está ligada a la estigmatización y a la discriminación que padecen las personas discapacitadas.
“Una vez que logremos hacer sensibilización sobre estas personas y entender que pueden participar en forma activa y productiva en su entorno socioeconómico, entonces estaremos hablando de una verdadera inclusión”, recalcó Cruz Mendoza, actual promotora del centro de salud en Castillo de Teayo.
TIRAR OBSTÁCULOS
A su vez, la licenciada en Educación Especial, Esmeralda Mendoza Pérez, directora del Centro de Atención Múltiple Tihuatlán, ubicada en esta villa, señaló que está demostrado que, una vez eliminados todos estos obstáculos, las personas discapacitadas pueden integrarse a la comunidad y participar activa y productivamente en la vida social y económica.
La directora abundó que la escuela atiende a 26 alumnos y se cuenta con el apoyo de seis maestras, una con perfil profesional en Trabajo Social, una en Psicología y las demás en Educación Especial con especialidad en áreas de problemas de aprendizaje, audición y lenguaje.
Mendoza Pérez coincidió que la discriminación es uno de los muros que mayormente dificultan la inclusión plena para las personas con discapacidad, ante lo cual -dijo- se hacen grandes esfuerzos por sensibilizar a la sociedad.
“Muchos piensan que los niños con discapacidad no van a lograr nada, que no van a poder ser integrados, pero nuestro trabajo es ese, enseñarles lo básico, lo que son sus habilidades para que ellos puedan adaptarse en lo laboral, pero aquí depende mucho el apoyo externo, el contexto, para que sean integrados, y de acuerdo a sus capacidades los puedan poner en alguna función”, determinó.
Refirió que las discapacidades que más predominan son la intelectual, Síndrome Down, auditiva, visual y parálisis cerebral.
Asimismo, lamentó que en muchos casos la misma familia impide el adecuado desenvolvimiento de quienes enfrentan estas circunstancias, al negarles la oportunidad de acudir a una escuela de educación especial o incluso llegan al extremo de ocultarlos.
“Piensan que nosotros los estamos segregando o aislando de su contexto, por eso se trabaja con las áreas de Psicología y Trabajo Social, para difundir lo que hacemos y que los padres de familias hagan conciencia, para que sus hijos tengan una educación, porque luego no quieren traerlos a la escuela, porque piensan que es perder tiempo, pero no es así, les estamos brindando herramientas para que sean lo más independientes posible”, subrayó.
En este mismo contexto, la directora del Centro de Atención Múltiple (CAM) Tihuatlán informó que el 80% de los alumnos que acuden a este plantel son de comunidades, por lo que necesitan mucha ayuda para su traslado, ya que la falta de recursos es en la mayoría de los casos otra problemática a la que se enfrentan los familiares.
El CAM Tihuatlán trabaja como escuela regular en educación inicial, preescolar, primaria y laboral, y el próximo año tendrá secundaria. Este sistema implica que a los alumnos se les enseña lo mismo que en una escuela regular, únicamente con adecuaciones a los planes y programas normales, abundó la docente.
“A los jóvenes se les apoya para incluirlos en el ámbito laboral. La idea es que estén, máximo, cinco años y deben vislumbrar a integrarse al ámbito laboral, mientras que quienes están en preescolar y primaria puedan integrarse a la escuela regular, o en su caso seguir en el nivel laboral”, indicó.
DAN SUS TESTIMONIOS
La señora Martha García Juárez, así como el campesino Alejandro Cerón Villanueva, ambos de la comunidad El Copal, tomaron la decisión de no dejar sin oportunidad de vida a sus respectivos hijos. Con grandes esfuerzos los llevan diariamente al CAM Tihuatlán e invitan a otras personas que tienen hijos con discapacidad para que hagan lo mismo.
“Yo conozco a otros niños y jóvenes de El Copal, pero nos los traen a la escuela. Deberían hacerlo porque les ayudan mucho”, comenta Martha García.
“Aquí en la escuela los ayudan a aprender un poco más. Lo que yo quiero es que salga más adelante y lo está logrando. Vale la pena el sacrificio por nuestros hijos, eso es lo que yo puedo decir”, anota a su vez don Alejandro Cerón.
Otra madre de familia, Inocencia Huerta González, de la colonia El Guayabal, coincide con ellos, mientras que la señora Martha Montes Lazcano, de Plan de Ayala, cuya nieta se encuentra en el nivel laboral, insiste en invitar a otros padres a que hagan lo mismo por sus hijos.
“Que los padres vean que hay instituciones que ayudan mucho a los niños. Yo les digo a los padres que no los escondan, que los traigan para que vieran que sí salen adelante. Tal vez les da pena o no los quieren traer porque dicen que es brumoso, pero hay que hacer el esfuerzo. Mi nieta ha salido adelante y ahora camina bien y habla bien. Yo estoy agradecida con las maestras, nunca les ponen una mala cara, siempre con amor y eso me llama mucho la atención”, concluyó.
Por Hipólito Moreno Tapia
