La UNAM labora en un proyecto para rescatar la guacamaya roja en los Tuxtlas, Veracruz, donde hasta el momento han liberado 189.
“Antes sí hubo guacamayas, me contaron unos señores que sí las conocieron en libertad, pero ellos ya no existen, aunque dejaron platicado que sí las vieron”, narró Abraham Ramírez, habitante de Catemaco, Veracruz.
Las culturas prehispánicas consideraban a las guacamayas como animales sagrados representantes de los dioses. Veían en ellas características que les recordaban al proveedor de energía que era el Sol. Su plumaje rojo emulaba el fuego, el amarillo al Sol y el azul al cielo, era como contemplar un amanecer.
En la actualidad, estas aves se encuentran en peligro de extinción debido a su persecución para el mercado de mascotas. En México, habitaban desde Tamaulipas hasta Chiapas, pero hoy existen menos de 200 aves en la Selva Lacandona, señaló en entrevista Patricia Escalante, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM.
Otra de las razonas por las que ha disminuido considerablemente su población es la pérdida de su hábitat debido a la tala indiscriminada. Así, cada vez quedan menos selvas tropicales en México, Centroamérica, y en general, en el mundo.
El problema es grave, y a pesar de estar catalogadas como especie en peligro de extinción por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), continúa su comercio ilegal. “Aunque se hacen esfuerzos, no es una garantía salvarlas”.
