A cinco días de que el Jefe de Redacción de este diario y catedrático de la Universidad Veracruzana (UV), Armando Arrieta Granados, sufriera un atentado que estuvo a punto de quitarle la vida, aún no hay un solo detenido y las autoridades guardan total hermetismo sobre el avance en las investigaciones, mientras la indignación social crece por la ola de inseguridad que se vive en la región.
Eran alrededor de las 01:25 horas de este miércoles 29 de febrero, el jefe de Redacción de este rotativo, Armando Arrieta Granados, el Master, como solemos llamarlo con afecto, llegaba a su casa cansado, pero satisfecho luego de una ardua jornada en la labor que más disfruta y lo apasiona: el periodismo.
Abrió el portón de acceso a la cochera de su vivienda e introdujo su auto, un modesto Sentra en color rojo, su favorito, y se disponía a cerrar el portón cuando un sujeto le disparó hasta en cinco ocasiones; dos de esas balas desgarraron su pecho. A su familia y compañeros de trabajo, nos desgarraron el corazón.
Fueron balas impulsadas por el odio y la sinrazón las que hirieron a nuestro compañero, pero no permitiremos que su sangre derramada sea olvidada al amparo de la impunidad, abonada siempre por el veneno de la corrupción. Desde nuestra trinchera recordaremos a las autoridades que tienen una asignatura pendiente con la sociedad: seguridad para todos.

