Tuxpan, Ver.- Más de 300 familias que dependen de actividades como arrendamiento de inflables, venta de dulces, frutas, alimentos preparados, bermudas, playeras, gorras y otros accesorios, enfrentan una situación cada vez más crítica por el cierre preventivo de las playas desde hace dos meses.
Teresa Muñoz Martínez, presidenta de la agrupación Guardianes de la Playa, indicó que alrededor de 150 trabajadores se han desplazado hacia la zona centro y otros sectores de la ciudad para dedicarse a las ventas en puestos semifijos o ambulantes.
Sin embargo, apuntó que las mismas restricciones para evitar contagios de Covid-19 han generado baja movilidad en la ciudad, lo que repercute en muy escasas ventas de los distintos productos que estas personas ofertan.
Muñoz Martínez refirió que la dificultad es mayor para casi la mitad de las 300 familias de referencia, ya que no han encontrado una actividad alterna, pues, aunque algunos se han dedicado a la pesca apenas les alcanza para sobrevivir, pero se han endeudado para sufragar otros gastos, como pago de servicios de energía eléctrica y agua.
La playa, recordó, fue cerrada el 18 de marzo pasado, como medida para evitar aglomeraciones que pusieran en riesgo a los paseantes y trabajadores del área ante contagios de coronavirus.
Con ello suspendieron actividades una veintena de restaurantes de playa, añadió a la vez Catalina Caballero Estrada, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Delegación Tuxpan.
La mayoría de estos negocios eran administrados y atendidos por los mismos familiares del propietario, sin embargo, también tenían empleados que ahora igualmente están en una muy difícil situación, enfatizó.
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