Creciente inseguridad en la administración de César Ulises

COATZINTLA, VER.- Desde su llegada a Morena, el alcalde César Ulises García Vázquez ha sido acusado de operar como un “arribista”, violando los principios y lineamientos del partido. Según ciudadanos de Coatzintla, el alcalde no ha cambiado su forma de actuar desde sus días en el extinto PRD, cuando, afirman, acostumbraba imponer sus propios caprichos a costa de pisotear los derechos e intereses de los demás.

Los habitantes del municipio han señalado que, además de su actitud autoritaria, García Vázquez ha intensificado la presión sobre la población, especialmente en las comunidades, para favorecer la candidatura de su hermano Eduardo García Vázquez, quien se postula como suplente en la fórmula con el exsecretario del ayuntamiento, Óscar Leandro Rosales.

Según las denuncias, César Ulises está aterrorizando a los campesinos.

La ciudad atraviesa una crisis de inseguridad y abandono por parte de sus autoridades municipales. A pesar de los crecientes reportes de asaltos, robos a casa habitación, vehículos e incluso a escuelas primarias y secundarias, la respuesta del presidente municipal, César Ulises García Vázquez, ha sido mínima.

Vecinos de la localidad han expresado su frustración, señalando que, mientras los índices de criminalidad aumentan día tras día, el Gobierno Municipal parece más interesado en mantener el control político en manos de la familia García Vázquez. Según rumores sobre futuras candidaturas, esta situación podría extenderse por al menos cuatro años más.

Los habitantes de Coatzintla denuncian que la falta de atención a los problemas de seguridad es evidente. La presencia policial en las calles es insuficiente, y las autoridades municipales no han implementado estrategias efectivas para frenar la ola de robos, que afecta tanto a particulares como a instituciones educativas, dejando a los ciudadanos en un estado de vulnerabilidad constante.

Mientras tanto, los habitantes acusan al presidente municipal de enfocarse en enriquecer a su círculo cercano, privilegiando intereses personales y familiares en lugar de atender las necesidades básicas de la comunidad. La percepción de abandono y desinterés por parte de las autoridades municipales ha generado un clima de desconfianza y desesperación entre los coatzintecos.

La situación se agrava con la falta de infraestructura, los servicios públicos deficientes y el creciente deterioro de la imagen de la ciudad, lo que alimenta el sentimiento de que Coatzintla está siendo cada vez más olvidada por sus gobernantes. Los ciudadanos exigen un cambio urgente en la administración y un enfoque real en la mejora de la seguridad y calidad de vida en la localidad.