Cerca de Cuernavaca, en un cerro aislado de la cadena montañosa que baja desde el volcán Ajusco, se construye un gigantesco centro de culto, erigido alrededor de un santuario central.

Conocido como Xochicalco “el lugar de la casa de flores” está fortificado mediante un sistema de terrazas escalonadas distribuidas estratégicamente. El santuario central está dispuesto en una pequeña plaza rectangular, y está formada por una plataforma de 4,33 metros de altura y una base de 18,6 por 21, y una galería superior, con un ancho pórtico hacia la escalinata.

Una de las principales diferencias con respecto a la arquitectura teotihuacana lo construye el núcleo, que no está compuesto de adobe, sino de piedras y tierras.

Destaca en la ornamentación un conjunto de ocho serpientes emplumadas en relieve así como diversas inscripciones calendáricas, más desarrolladas que en Teotihuacán.

Por ALF